El Cantábrico sorprende con sus increíbles paisajes
El Cantábrico sorprende con sus increíbles paisajes - ABC

Ocho maravillas de España «slow»

La moda del «slow travel» o «slow food» invita a disfrutar con calma de la vida y de unas vacaciones frescas, sin prisas y sin multitudes

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Espinaredo (Asturias)

Los hórreos son construcciones realizadas sobre columnas
Los hórreos son construcciones realizadas sobre columnas- NEL ACEBAL

Los hórreos son esas típicas construcciones apoyadas sobre columnas que empezaron a construirse en el norte de España a partir de los siglos XVI y XVII. Servían para guardar el grano lejos de las ratas y la humedad. Seguramente, su origen es celta. La ruta de los hórreos, fresca y bella, es una excusa para pasar el verano entre los paisajes verdes del norte, donde tan bien se come, de Galicia a Cantabria. En Asturias hay dos pueblos singulares, pequeños y con encanto donde apreciar el mundo de los hórreos: Bandujo, quizá el mejor conservado, y Espinaredo (Espinaréu), donde más aguantan el paso del tiempo: unos veinte hórreos y seis paneras (construcción similar al hórreo, pero con más de cuatro pilares).

Qué más. En el concejo de Piloña, en el oriente de Asturias, hay cientos de hórreos. Son los reyes del paisaje.

Munilla (La Rioja)

Allí se conservan algunas de las huellas de dinosaurio más desconocida
Allí se conservan algunas de las huellas de dinosaurio más desconocida- JFA

En Munilla, cerca de Arnedillo, se conservan algunas de las huellas de dinosaurios más nítidas y menos conocidas de La Rioja. A una media hora está Enciso, donde hay unas 3.000 icnitas. Munilla fue «la cuna industrial riojana», dicen que el primer pueblo que tuvo luz en la región. Allí nació la industria del calzado. Hoy queda una historia que contar. Y las montañas verdes, en el Alto Cidacos. Y Riojania, casa rural con su jacuzzi exterior calentado por leña, un plan inmejorable cuando anochece y el cielo se llena de estrellas. Munilla y Enciso forman parte de una zona declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco y destino Starlight por la limpieza de sus cielos nocturnos.

Qué más. En Enciso está El Barranco Perdido, parque de aventuras con piscinas, tirolinas, rocódromo, toboganes y un museo cretácico.

Piscinas naturales (Cáceres)

Aquí es posible darse los baños más frescos del verano ABC

En la sierra de Gata, en el noroeste de la provincia de Cáceres, las piscinas naturales alivian el verano más insoportable. Agua fresca (a veces, demasiado) que brinca entre las rocas. Hay infinidad. Podemos probar el remanso de Acebo (desde Acebo, por la carretera hacia Ciudad Rodrigo y Puerto Perales). O el de Descargamaría, por la carretera hacia Robledillo de Gata. O bien optar por el más conocido, la Garganta de los Infiernos, en el valle del Jerte. Esta garganta al pie de la sierra de Tormantos es una reserva natural de espectaculares marmitas de roca o pozas y saltos de agua conocida como Los Pilones. Está a tres kilómetros del Centro de Interpretación (Nacional 110, Km 368), al final de una bonita ruta entre robles y castaños.

Qué más. Cerca de los Pilones está la cascada del Chorrero de la Virgen.

Riaño (León)

El catamarán turístico es muy recomendado
El catamarán turístico es muy recomendado- ABC

En diciembre se cumplirán 30 años desde que el agua anegara nueve pueblos de la comarca: Riaño, Pedrosa del Rey, Salio, Huelde, Anciles, La Puerta, Escaro, Burón y parcialmente Vegacerneja. De recordar cómo eran se encarga el Museo Etnográfico Montaña de Riaño. También merece la pena visitar la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Se salvó del derribo al aparecer de modo casual un conjunto de imágenes góticas de gran valor. Luego se levantó piedra a piedra en el actual Riaño procedente de La Puerta. Hoy, el embalse es un tranquilo lago azul cercado por las montañas del Parque Regional de Picos de Europa.

Qué más. Por el embalse navega un catamarán turístico, que se detiene en la salida de rutas de senderismo como la que discurre por los valle de Anciles y Tendeña. Reservas: 608 572 926.

Ribeira Sacra (Orense)

Los monasterios, un encanto del lugar
Los monasterios, un encanto del lugar- ABC

El cañón del río Sil tiene parajes tan bellos que se entiende que los antiguos ermitaños levantaran aquí sus lugares de retiro y oración. A partir del siglo X se transformaron en monasterios. Los hay en toda la Ribeira Sacra. En Nogueira de Ramuín está el de San Esteban de Ribas de Sil, originalmente del siglo X y ampliado en el XII. Hoy es el Parador de Santo Estevo. Cerca quedan San Pedro de Rocas (en Esgos); Santa María de Montederramo, fundado en 1124, o Santa Cristina de Ribas de Sil (en la foto). Y el de Xunqueira de Espadañedo, con su iglesia románica, renacentista y barroca.

Qué más. El Sil es navegable en un tramo de 40 km. Se puede recorrer en catamarán desde los embarcaderos de Santo Estevo y Doade (Lugo). En septiembre llega la vendimia, buen momento para una ruta de vino e historia.

Pueblos medievales (Huesca)

En Huesca es posible encontrar varios pueblos con un encanto especial
En Huesca es posible encontrar varios pueblos con un encanto especial- ABC

Los Jalat, importante familia árabe, dieron su nombre a la villa de Alquézar (en la foto): Al-Qasr Banu Jalat, «la fortaleza de los hijos de Jalat». El pueblo medieval conserva el antiguo empedrado, sus estrechas callejuelas, viejas casonas con escudos de piedra, soportales y pasadizos. Al final de una empinada cuesta se llega a la colegiata, con un claustro de bellos capiteles románicos. En la provincia de Huesca abundan los pueblos con encanto, muchos de origen medieval. Aínsa (Conjunto Histórico-Artístico), Graus (no se pierdan su plaza), Montañana (un pequeño secreto en la Ribagorza), Roda de Isábena, el castillo románico de Loarre...

Qué más. La ruta de bodegas en la comarca de Barbastro (Huesca), dentro de la Denominación de origen Somontano. Entre otras que merecen la pena, Enate, Pirineos y Viñas del Vero.

La costa de los acantilados (Guipúzcoa), belleza salvaje

El Cantábrico sorprende con su hermosura
El Cantábrico sorprende con su hermosura- ABC

Los acantilados de Moher dibujan una estampa salvaje e inconfundible en el Atlántico europeo. En España, hay una costa que compite en belleza agreste con aquel popular paisaje irlandés. Los acantilados de Jaizquíbel, en Guipúzcoa, son los más imponentes del Cantábrico. Hay varios itinerarios para disfrutarlos a pie, de cerca. En concreto, la Ruta Talaia -un sendero balizado- serpentea por todo el litoral guipuzcoano a lo largo de 80 km. En la primera etapa -de Fuenterrabía a Pasajes de San Juan (22 km)- se ven los riscos desde primera fila. El Gran Canto (pared de unos cien metros de roca arenisca) es uno de los más llamativos.

Qué más. El casco viejo de Fuenterrabía (Hondarribia) compite entre los más bonitos del País Vasco, rodeado de una muralla medieval. Un baño en su excelente playa completa el viaje.

La Graciosa (Canarias)

Un grupo de tirustas, sorprendidos ante la belleza del lugar
Un grupo de tirustas, sorprendidos ante la belleza del lugar- EFE

A La Graciosa se llega en barco desde el puerto de Órzola, Lanzarote. Un estrecho de apenas un kilómetro (el Río) separa ambas islas. Esta pequeña y poco conocida esquina canaria, en el archipiélago Chinijo, es uno de los pocos lugares de Europa donde no hay carreteras asfaltadas. La Graciosa, en efecto, nada tiene que ver con el turismo de masas de otras zonas de la costa española. Solo hay dos pueblos, Pedro Barba y Caleta del Sebo: en total, unos 650 habitantes en un territorio de 27 km cuadrados.

Qué más. Como no hay asfalto, tampoco coches, salvo algún taxi todoterreno para turistas comodones. Para el resto, el medio de transporte mayoritario es la bicicleta, con la que llegar, por ejemplo, a la playa de las Conchas.