Los Reyes Miguel y Ana de Rumanía
Los Reyes Miguel y Ana de Rumanía - ABC

Nicolás de Rumanía empaña las últimas horas de su abuelo

El estado de salud del Rey Miguel, de 96 años, se ha deteriorado gravemente esta semana

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El calificativo de oveja negra de la familia se queda corto para referirse a las continuas salidas de tono de Nicolás de Rumanía, de 32 años, nieto del Rey Miguel. Apartado en 2015 de la línea sucesoria, el joven ha protagonizado esta semana un nuevo escándalo, especialmente desagradable dado el delicado momento por el que atraviesa la Casa Real de Rumanía.

El estado de salud del Rey Miguel, de 96 años, es crítico. Recluido desde principios de 2016 en su residencia de Aubonne (Suiza), batalla contra una leucemia y un cáncer de piel, que mes a mes han minado no sólo su estado físico, sino también su ánimo. El pasado lunes, un portavoz de Palacio infundía máxima preocupación tras anunciar que su salud se había deteriorado alarmantemente. Al día siguiente, el martes, Nicolás Medforth-Mills, hijo de la Princesa Elena, irrumpía por la fuerza en la casa donde agoniza su abuelo. La familia le denegó el acceso, después de que el último rey de los rumanos y primo hermano de la Reina Sofía confesase que «no deseaba verlo por su comportamiento falto de principios morales». Nicolás no se dio la vuelta ni cejó en su empeño de pasar a despedirse. Rompió la puerta de acceso y y agredió a seis personas, que se interpusieron en su camino a la habitación, incluidos tres empleados de la Casa Real. El altercado se produjo tan solo una hora antes de que el Rey recibiera la sagrada comunión por parte de José, arzobispo de Europa Occidental de la Iglesia Ortodoxa Rumana.

Nicolás de Rumanía
Nicolás de Rumanía

Ante la gravedad de los hechos, la Casa Real decidió presentar una denuncia contra Nicolás ante la Policía suiza por intento de allanamiento de morada. Su madre, la Princesa Elena, emitió ayer un comunicado expresando la desazón y el duro momento que vivieron. «Estoy decepcionada y preocupada por el acto de mi hijo Nicolás. Con su comportamiento ese día, ignoró la intimidad, el sufrimiento y la dignidad de mi padre, el Rey Miguel».

La respuesta del implicado no se ha hecho esperar. A través de un mensaje en Facebook asegura que solo quería estar junto a su abuelo, pero se niega a disculparse. «Me entristece profundamente y no entiendo la agresividad de la Casa Real de hacer todo lo posible para impedirme ver a mi abuelo y desacreditar mi imagen; no voy a entrar en este juego sucio», escribió Nicolás.

Príncipe destronado

No se confundió Miguel de Rumanía, que reinó entre 1927 y 1930 bajo regencia y luego entre 1940 y 1947, cuando tomó la decisión de despojar a Nicolás de sus derechos dinásticos. Segundo en la línea sucesoria, sólo por detrás de su tía Margarita –la actual heredera–, siempre soñó con el día en que por fin se restituyese la monarquía constitucional. Sin embargo, en 2015 el Rey firmaba un decreto regio por el que retiraba el título de príncipe de Rumanía y el tratamiento de Alteza Real. En aquel entonces, se alegaron «principios morales», un elegante pretexto que ocultaba un embarazo fuera del matrimonio. El príncipe mantuvo un affaire con Nicoleta Cirjan, una joven cofundadora de una ONG, a la que dejó embarazada. Él no ha reconocido esa paternindad nunca, pero su abuelo no se lo perdonó.

A pesar de las tiranteces que desde entonces imperan en la relación con su familia, Nicolás sí asistió en agosto del pasado año al funeral de Estado celebrado en Bucarest por su abuela, la Reina Ana de Borbón Parma. Su fallecimiento supuso un duro revés para el ya entonces convaleciente Rey Miguel.