AFP

Máxima de Holanda regresa a Argentina con su familia tras la muerte de su padre

Los Reyes disfrutan de unas vacaciones privadas con sus hijas por el sur del país

BUENOS AIRESActualizado:

Dos meses después de la muerte de su padre Jorge Zorreguieta, la Reina Máxima de los Países Bajos regresó a Argentina acompañada de su marido, el Rey Guillermo, y sus tres hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane. Incapaz de pasar desapercibida, como trató con esta visita privada, la Familia Real está disfrutando de un viaje de relax y turismo ecológico. El objetivo parece claro; descubrirles a las pequeñas las maravillas y la belleza natural de parte de la Patagonia. Eso incluye adentrarse en enormes bosques y lagos, identificar las especies de río y montaña y recorrer la costa donde ballenas, pingüinos y orcas forman parte del paisaje.

La familia y el personal de seguridad aterrizaron el pasado martes en un vuelo privado en el aeropuerto El Tehuelche de la ciudad de Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, y se espera que hoy emprendan el camino de regreso puesto que Máxima debe asistir mañana en Holanda a un compromiso oficial. Inmediatamente después de aterrizar, partieron en una furgoneta y, según varios testimonios, el Rey Guillermo salió conduciendo el vehículo.

Máxima ejerce como gran embajadora de su país y comparte con su marido la idea de que las princesas deben aprender, desde pequeñas, a conocer y amar la tierra donde están las raíces de su madre y por lo tanto, parte de las suyas. El primer destino de la familia fue la provincia de Corrientes, en una fabulosa finca emplazada en lo que se conoce como los Esteros del Iberá, una reserva natural o humedal, de miles de hectáreas, cuajadas de animales autóctonos como el carpincho (a caballo entre un cerdo y una rata gigante), el yacaré (cocodrilo), el oso hormiguero gigante y otras especies de tierra y agua dulce. La propietaria de la casa donde se alojaron es Kristine McDivitt, viuda de Douglas Thomkins, multimillonario y filántropo fallecido en un accidente de kayak, que adquirió millones de hectáreas en Argentina y Chile para proteger la naturaleza.

En su estancia (tipo cortijo), Rincón del Socorro, apenas hay nueve habitaciones. El «casco» (la casa) es de tipo colonial y tiene un restaurante con carta especializada en comida corrientina. La huerta autoabastece a la propietaria, amiga personal de Máxima, y a los huéspedes. La Familia Real, que a su vez posee una finca en otro lugar de la Patagonia, recorrió a caballo la zona y paseó en bote una extensión de valor incalculable para los amantes de la naturaleza.

La siguiente escala de los holandeses errantes en la Argentina se localiza en la península Valdés, en la provincia de Chubut. La ballena franco austral, reconocida por sobresalirle un amago de chepa rocosa, se da cita todos los años en estas costas. Acostumbradas a la presencia del ser humano estos ejemplares no suelen espantarse ante la proximidad de embarcaciones a las que, en un gesto que se interpreta como saludo, llegan a colocar su enorme cola a centímetros de la cubierta. Esa experiencia la vivieron Guillermo de los Países Bajos, su mujer y sus hijas. Juntos se embarcaron -según el diario «El Chubut»- en la lancha Zeus. Posteriormente, en Punta Piramides, pudieron asistir al espectáculo de una manada de lobos marinos y el viernes, acudieron a Punta Tombo donde los pingüinos se cuentan por miles.

La Estancia Rincón Chico, al este de Puerto Pirámides, fue en la recta final de su viaje, el lugar donde pernoctaron. Lo de trasnochar es complicado porque hay que madrugar mucho para comenzar casi al alba las excursiones.