Lucía Rivera
Lucía Rivera - JOSÉ RAMÓN LADRA

Lucía Rivera: «Perdoné a mi padre biológico, pero no le necesito»

La modelo habla con ABC sobre sus primeros pasos profesionales, lo de ser «hija de» y la relación que mantiene con sus dos padres

MADRIDActualizado:

Muy joven -está a punto de cumplir los 19 años-, pero no por ello menos resuelta. Esta es la primera impresión que genera Lucía Rivera, hija de Blanca Romero y del torero Cayetano Rivera Ordóñez, quien le dio sus apellidos al casarse con la actriz asturiana en 2001 -se divorciaron en 2004-. Es innegable que los inicios de su carrera como modelo están vinculados al nombre de su madre, aunque ella busca con ahínco desprenderse de él. «Me están empezando a conocer por mí misma y eso me da fuerzas. El ‘‘hija de’’ ya me agobia. Nací siendo Lucía y siempre lo seré», aclara en diálogo con ABC, en el marco del evento de Navidad de eBay, del cual Rivera es la una de las embajadoras.

La modelo se define a sí misma como una «mujer fuerte» y asegura que ese rasgo ha surgido a partir de los obstáculos a los que debió enfrentarse desde muy pequeña. «Cuando nací, me rompieron los dos fémures en la cesárea de mi madre. El médico dijo que tenía huesos de cristal y, ¡mírame!, desfilando para Women’secret. ¿Quién se iba a imaginar que una niña con las piernas rotas acabaría en una pasarela?», explica.

Sin lugar a dudas, una de las piedras más duras del incipiente camino de la vida de Rivera ha sido la ausencia de su padre biológico, cuyo nombre hasta el día de hoy es un absoluto misterio, que ella también prefiere preservar. La única pista que dio su madre a los medios de comunicación al respecto fue una imagen que publicó dos años atrás en sus redes sociales, en la que se la veía acompañada de un atractivo hombre, con quien concibió a la joven hace más de 18 años. Sobre este punto, la Lucía se muestra cauta al hablar, aunque no oculta la frustración que sintió tras su intento de acercarse a él. «Al conocer a mi padre biológico, viví una escena bastante absurda. Y me di cuenta de que no me hacía falta. Le he perdonado, pero no es nada mío», confiesa a la vez que considera que «los padres que abandonan a sus hijos no son padres».

Sin embargo, la joven modelo no se arrepiente de haber hecho el intento de aproximarse a él. Muy al contrario, asegura que «todo esto me ha dado fuerza. Soy una superviviente». Aún así, Rivera insiste en que no le guarda rencor y que hasta tiene intenciones de conocer a una pequeña hermana que tiene en Gran Bretaña. «Él tuvo una niña hace poco y me gustaría verla, pero me niego a volver a pasar por la mima historia. Debe tener un año o dos. Si me voy a Londres a trabajar, a lo mejor hago algún intento de acercarme», anticipa.

Un padre real

A tres semanas de las Navidad, la joven modelo recuerda con cariño una de sus mejores Fiestas junto a su padre adoptivo, Cayetano Rivera, en la capital francesa diez años atrás. «Estábamos en París con mi padre y mis primos. Entrando a unas tiendas del parque, queríamos comprar cosas y el día de Nochebuena estaba la habitación llena de todo eso que queríamos. Fue como un sueño». Al contrario que con su padre biológico, al diestro sí que le necesita y su relación con él continúa siendo muy buena. De hecho, en unos meses Cayetano será padre de su primer hijo con Eva González. «Estoy muy emocionada y tengo muchas ganas de conocerle», sentencia.