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Lucía Rivera: «Me moriría si le pasase algo a mi padre»

Aunque todavía no se siente preparada para ir a ver una corrida de su progenitor, le apoya mucho desde la distancia

Lucía Rivera
Lucía Rivera - Isabel B Permuy

Lucía Rivera, que acaba de cumplir 18 años, se ha instalado recientemente en la capital para continuar creciendo como modelo. «Quería estudiar algo de diseño, pero por ahora estoy centrada únicamente en la moda», explicó ayer durante la presentación de la VI edición de los premios Vogue Who’s on Next, a los que acudió emocionada, «No me imaginaba para nada que me fueran a invitar y cuando lo hicieron estaba que no me lo creía». Con una blusa semitransparente de Coralinne y unos pantalones negros, la hija de Blanca Romero y Cayetano Rivera no se cierra fronteras, «todas las modelos tenemos el sueño de ser portada de Vogue, seguramente uno de los escalones para llegar a Victoria Secret sea esta revista», confesó entre risas.

Encantadora y risueña, Lucía ha decidido abandonar el nido en Gijón junto a su madre e instalarse en un piso en la capital junto a su prima, «Creía que me iba a costar más porque Asturias es muy diferente en todos los sentidos pero la verdad es que en Madrid me encuentro muy a gusto», asegurando que a pesar de todo jamás podrá superar a Asturias, su tierra natal. «La verdad es que tanto mi madre como yo estamos flipando porque no intuíamos que lo fuese a llevar tan bien, pensaba que sería mucho más difícil». Todo esto se hace mucho más llevadero gracias a la compañía de su prima, con la que comparte apartamento, «Es importante que cuando llegas a casa tener a alguien para estar más a gusto y acompañada, porque a esta edad necesitas mucha compañía».

La hija de Blanca Romero, cuya carrera como modelo ha empezado a despegar, parece que también tiene otra gran pasión. «Estoy haciendo mis primeros pinitos como DJ. Lo hice por primera vez hace unos días y la verdad es que quedaron encantados conmigo, me están llamando de varios sitios para que vaya», explica orgullosa a pesar de que a su padre, Cayetano Rivera, no le hace demasiada gracia, «Es un trabajo que se hace más de noche y un padre no creo que lo vea muy bien, pero bueno». A pesar de que la relación entre padre e hija ha pasado por momentos difíciles, ambos aseguran que mantienen una magnífica relación, «Todavía no nos vimos en Madrid pero está todo genial y perfecto. No hemos podido vernos porque torea mucho y está fuera casi siempre y yo entre que voy y vengo de Asturias y el trabajo…pero no hay ningún problema». Aunque todavía no se siente preparada para ir a ver una corrida de su progenitor, le apoya mucho desde la distancia, «Creo que tengo que estar más madura de mente. Me dolería mucho que le pasase algo a cualquier torero, pero me muero si le pasase algo a mi padre delante de mí, imagínate».

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