Lady Gaga
Lady Gaga - GTRES

Lady Gaga, tocada pero no hundida

Su carrera ha sufrido un duro revés al verse obligada a cancelar su gira por la fribomialgia, pero la artista neoyorquina no sería la primera que vence a la adversidad para volver a los escenarios

MADRIDActualizado:

Aunque parezca un sueño dorado, el estrellato no siempre es fácil de llevar. Especialmente cuando la salud no acompaña, mantenerse en la cima soportando el estrés y el frenesí promocional puede conllevar una lucha extenuante y muy angustiosa, ya que las estrellas del pop son pequeños imperios económicos de cuya estabilidad dependen los ingresos de docenas, a veces cientos de personas.

Lady Gaga (31 años) ha tenido que parar, y lo había visto venir. Por eso comunicó a través de sus redes sociales que su estado de salud no era el mejor, casi como poniendo sobre aviso a sus fans. Solo una semana después se veía obligada a cancelar su gira europea, que debía haber arrancado el pasado jueves en Barcelona. Una fibromialgia -dolor muscular crónico de origen desconocido- la ha dejado tocada, pero no hundida.

Pura ansiedad

Un trance similar sufrió Selena Gómez (25), al tener que suspender su tour europeo del año pasado (que pasaba por Madrid en noviembre) para tratar de paliar los síntomas que le estaba provocando el lupus que le diagnosticaron en 2015. La cantante texana había intentado seguir con su agenda, pero al cabo de los meses empezó a sufrir ansiedad, ataques de pánico y depresión, y descubrió que podían ser efectos secundarios de la enfermedad. Tras unos meses de recuperación volvió a los estudios de grabación -en mayo lanzó el primer sencillo de su próximo disco-, y se rumorea que anunciará su regreso a los escenarios en cuanto se recupere de un transplante de riñón al que se ha sometido hace unos días.

La trayectoria de la canadiense Avril Lavigne (32) también se vio saboteada por una grave enfermedad, la borreliosis de Lyme. Esta afección, que se transmite por picadura de garrapata, estuvo detrás del parón de medio año que tuvo que hacer entre 2014 y 2015. «Apenas podía comer, y cuando iba a la piscina, tenía que irme y acostarme en mi cama. Mis amigas me preguntaban qué me pasaba, pero yo no lo sabía», dijo la artista canadiense, que salió algo mal parada del bache, pues aún no grabado nada desde su último trabajo, publicado hace ya cuatro años.

Su compatriota Justin Bieber (23) ya dio un buen susto a sus fans en 2013, cuando publicó en sus redes sociales un mensaje en el que anunciaba su retirada. A las pocas horas, su mánager intervino para señalar que «solo estaba bromeando». Pero a principios de este verano, los peores temores de las beliebers se hicieron realidad cuando el joven cantante canceló todos los conciertos que quedaban de la gira «Purpose Tour», alegando «circunstancias imprevistas». Todo el mundo pensó que se trataba de un caso típico de cansancio extremo, pero el portal sensacionalista «TMZ» asegura que su retiro se debe a un «despertar espiritual», ya que habría estado acudiendo a la Iglesia Hillsong, de orientación pentecostal.

Los seguidores Adele (29) tampoco se han librado de este tipo de contratiempos. El pasado mes de julio, la cantante británica tuvo que cancelar por motivos de salud los dos últimos conciertos en el estadio de Wembley de Londres (de un total de cuatro consecutivos), con los que ponía punto y final a su gira mundial. «He tenido problemas vocales las dos (primeras) noches. He tenido que forzar más de lo normal», dijo la artista, cuya garganta parece haber llegado a su límite. «Quería que mis últimos shows fueran en Londres porque no sé si haré una gira de nuevo», aseguró en un comunicado que, por cierto, aún sigue ocupando toda la página principal de su página web.

«Un Pastora Soler»

Los músicos españoles no han sido ajenos a este tipo de contratiempos. Todavía está fresca en la memoria la imagen de Joaquín Sabina (68) retirándose del escenario tras sufrir lo que él mismo llamó «un Pastora Soler». Los ataques de pánico habían alejado a la cantante sevilla, de 38 años, de su profesión en marzo de 2014, cuando se desmayó en el auditorio Fibes. Pero la artista ofrece estos días la otra cara de la moneda, ya que el pasado viernes volvió al candelero discográfico, y con un título de lo más explícito: «Calma».