Jose Toledo, esta semana, en el plató de «Buenos días, buenas tardes»
Jose Toledo, esta semana, en el plató de «Buenos días, buenas tardes» - ISABEL PERMUY

Jose Toledo: «Si de verdad quieres, puedes ser invisible»

La presentadora habla de la familia, la televisión, los casos de abusos y la fama en su primera entrevista tras su divorcio de Cristóbal Martínez-Bordiú

MADRIDActualizado:

El de Jose Toledo (54 años) es uno de los rostros más familiares y, al tiempo, más enigmáticos de la televisión. En 1993 se colocó frente a una cámara por primera vez, para presentar el espacio cinematográfico de TVE «Cartelera», y durante los siguientes cuatro lustros ha puesto una pica en los platós de «Gente», «Corazón» o «Doble página». Desde el pasado fin de semana está al frente de «Buenos días, buenas tardes», programa del Canal Internacional de TVE, que tiene por objetivo «servir de puente entre España y América Latina». Centrado en contenidos de actualidad, cultura y espectáculos, se trata de un formato completamente nuevo para ella y que le «apasiona».

Precisamente en el plató de «Buenos días, buenas tardes» Jose Toledo recibía a ABC esta semana. El pasado mes de septiembre saltaba la noticia de que la presentadora y Cristóbal Martínez Bordiú, el padre de sus dos hijos (Daniel y Diego), ponían fin a más de 30 años de matrimonio. Un «lo llevo bien», con la boca pequeña, es lo único que se le puede arrancar sobre su estado de ánimo tras la ruptura.

Este hermetismo en cuanto a su vida privada es lo que le ha permitido llevar una existencia normal. «Me parece estupendo que me reconozcan por la calle, porque salgo mucho en la televisión y hago programas de éxito. Pero cuando hay tal dosis de exposición por tu trabajo, no cabe necesidad de más», afirma. Por eso, no elige destinos «punteros de vacaciones» y tiene la suerte «de vivir en el campo y no en la ciudad», para pasar inadvertida. Aún así, Toledo se ha ocupado de seguir moviéndose a su aire: «Incluso cuando hacía un programa a diario y otro los fines de semana, que entonces sí que era una cara absolutamente familiar, no he dejado de hacer mi vida. Creo que si de verdad quieres ser invisible, puedes ser invisible».

Y aunque sea una presentadora de un programa del corazón vinculada a la celebérrima familia Franco, Jose Toledo considera que sus éxitos han sido por saber decir que «no» a algunos proyectos, más que por haberse subido a todos los trenes que pasaban. «Estamos dando por hecho que si eres un personaje público, lo más normal es airear tus intimidades y no es así. En mi caso, no ha sido tan difícil preservar mi privacidad».

Malos tragos

A lo largo de su carrera ha tenido que cubrir eventos «muy importantes por su audiencia y glamour», como la boda de la Infanta Cristina de Borbón en Barcelona o el enlace de Eugenia Martínez de Irujo con Francisco Rivera en Sevilla. También, festivales de cine y «muchas alfombras rojas». Y, aunque ya está «curtida», reconoce que lo pasaba mal en la época de «Gente», cuando tenía que informar sobre sucesos: «La verdad es que me iba a casa muy tocada, me afectaban mucho cuando las víctimas eran niños».

Canaria de nacimiento, Jose Toledo llegó a la televisión en torno a los 30 años. Antes, desde los 17, trabajó como modelo. ¿Echa de menos aquella época? «Para nada, aunque la recuerdo con muchísimo cariño y ternura, con la alegría de la juventud y, también, por todo el trabajo que tenía y el esfuerzo y valentía que suponía», cuenta. «La gente alucina cuando se entera de que a los 18 años viví sola en Tokio durante tres meses y que después me fui a Nueva York. Quizá ahora estamos un poco gallinas con nuestros hijos, pero yo tengo que reconocer que mis padres me dieron la libertad suficiente como para sentirme en confianza», añade.

Una «niña buena»

Recaló en el Nueva York de los 80, con la famosa fiebre neoyorquina del sábado noche y cuando la beautiful people frecuentaba Studio 54 y The Mudd. Y aunque compartió mesa con Andy Warhol, a ella no se le perdió nada en las largas noches de la Gran Manzana. Quizá por eso «jamás» percibió la industria de la moda como zonal hostil. «Los peligros también estaban entonces y lo están ahora. Fui la típica niña buena que no da problemas, siempre he sido muy responsable», reconoce. ¿Vivió entonces alguna experiencia que denuncia el movimiento #MeToo? «Jamás», dice rotundamente. «Pero es maravilloso que finalmente una mujer haya denunciado a Harvey Weinstein y otras muchas la hayan seguido», apostilla.

Y especifica: «Me parece bien que se denuncie, pero todo el fenómeno que se ha generado alrededor hay que tomarlo con cautela. Yo apuesto por la persona, ya sea hombre o mujer, y creo que más de uno también podrá denunciar según qué actitudes femeninas». Considera, al cabo, que no hay porqué aguantar nada. «Si a ti no te gusta lo que sientes, hay que denunciarlo y este tipo de conductas hay que castigarlas siempre».