Ivanka Trump y Chelsea Clinton
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Ivanka Trump y Chelsea Clinton, una amistad rota por la política

Las dos crecieron asumiendo que sus vidas serían de gran importancia mediática

MadridActualizado:

Chelsea Clinton, la hija de la excandidata a la Casa Blanca, aseguró tras la derrota de su madre que iba a seguir manteniendo su amistad con Ivanka Trump sin importarle el resultado de las elecciones. «Nuestra amistad comenzó antes de la política, por lo que durará más allá de la política», afirmó durante una entrevista al canal estadounidense E!News. «Obviamente tenemos diferentes puntos de vista sobre lo que creemos que es mejor para nuestro país, por lo que voy a hacer todo lo posible para apoyar a mi madre», aclaró.

Un deseo que no se ha cumplido pues, la hija de Hillary Clinton reconoció el pasado lunes en el programa «The late show with Stephen Colbert» que su relación con la hija del presidente estadounidense estaba cada vez más rota: «No he hablado con ella desde hace mucho tiempo. Está claro que ella ha apoyado políticas y ha tomado decisiones con las que no estoy de acuerdo. He sido muy clara acerca de mi posición en contra del presidente Donald Trump», aseguró.

A pesar de insistir en que la amistad entre ambas había sido sincera, Chelsea confesó que sus posiciones ideológicas fueron el principal motivo de distanciamiento: «Cualquier persona que trabaje para el presidente tiene que entender que se enfrentará al escrutinio de la gente, no sólo por las decisiones que tome sino también por las que se tomen desde la Casa Blanca», dijo en referencia a las críticas que recibía la hija mayor de Trump.

Historia de una amistad rota

Ambas tienen mucho en común: las dos crecieron asumiendo que sus vidas serían de gran importancia mediática. De edades similares, Clinton de 37 y Trump de 35, se casaron con tan solo un año de diferencia y ambas se convirtieron en madres, Ivanka de tres hijos junto a su esposo Jared Kushner y Chelsea de dos junto a Marc Mezvinsk.

Su amistad surgió en el momento en el que los Clinton se trasladaron a Nueva York, en el año 2003. Desde ese momento ambas se encontraban en eventos caritativos y reuniones sociales de todo tipo, esta amistad se vio reforzada en el momento en el que, a raíz de la entonces relación amistosa entre sus respectivos padres, hicieron que coincidiesen en la boda de Melania con Donald Trump.

A pesar de que sus padres han dejado que su amistad se enfríe hasta el punto de convertirse en contrincantes, el respeto y el cariño que se tienen las dos primogénitas no había permitido hasta este momento que las carreras políticas de sus padres las separen. «Nuestra amistad nunca ha tenido nada que ver con la política y espero que así siga», decía la hija de Donald Trump a la revista «People». «Las dos mostramos nuestro inconmensurable apoyo a nuestro padres, como debe ser. Pero sin perder el respeto entre ambas», aseguraba. Algo que mucho dista de la relación que mantienen actualmente.