La actriz Catherine Oxemberg y su madre, la princesa Isabel de Yugoslavia
La actriz Catherine Oxemberg y su madre, la princesa Isabel de Yugoslavia - EFE

Isabel de Yugoslavia, al rescate de su nieta, atrapada por una secta sexual

Desesperado viaje a Nueva York de la prima segunda de la Reina Sofía para salvar a India Oxenberg

WashingtonActualizado:

Todo comenzó por una aparente buena causa. Pero cuando Catherine Oxemberg y su hija India, entonces con tan sólo 20 años, acudieron a la primera charla aconsejados por un amigo, nunca pensaron que estaban llamando a las puertas del infierno. Ambas habían acudido a conocer a un grupo que, supuestamente, ayudaba a la autosuperación y al desarrollo personal. Casi siete años después, la actriz de «Dinastía» lucha sin éxito por arrancar a India de las garras de una diabólica secta en la que los favores sexuales y el trabajo forzado convierten a sus miembros en poco más que objetos, al servicio de su maestro. Ante la desesperada situación familiar, Isabel de Yugoslavia, de la casa real serbia Karageorgevic, prima segunda de la Reina Sofía, acaba de viajar a Nueva York para salvar a su nieta.

Los hechos no pueden ser más concluyentes. Veinte años después de su nacimiento, Nxivm, la organización de supuestos beneficios personales para sus integrantes, ya está considerada por el FBI una tapadera que esconde «una pirámide de sumisión y de explotación sexual y laboral». Su líder, Keith Raniere, se encuentra entre rejas, después de ser arrestado el pasado febrero en Puerto Vallarta (México). Posteriormente, fue trasladado a Texas, donde el juez decretó su ingreso en prisión sin fianza. La decisión se produjo a instancias de las autoridades estadounidenses, que habían seguido la pista a la misteriosa hermandad, con sede en Albany (Nueva York), durante casi un año. El juicio a Raniere está previsto para el próximo viernes en el mismo estado. El pasado viernes, se sumó a la lista de detenidos la actriz Allison Mack, protagonista de la serie «Smallville», quien ocupaba un cargo destacado en Nxivm y era la encargada de reclutar esclavas para la siniestra secta. Precisamente, fue quien incorporó a India como una de las 16.000 personas que han ido engrosando la hermandad, cada una de las cuales habría pagado una media de 3.000 dólares para beneficio del líder de la organización.

No puede decirse que Keith Raniere sea nuevo en su desafío a la ley. Antes de fundar Nxivm, puso en marcha un club de descuento con estructura piramidal, que tuvo que cerrar cuando 23 estados y dos agencias federales comenzaron a sospechar que se trataba de una estafa.

A pesar de las evidencias, India Oxenberg se mantiene fiel a Raniere y se niega a hablar con su propia madre, quien, desesperada, denunció hace medio año a la revista «People» que a su hija le habían «lavado el cerebro». Su lucha le ha llevado a embarcarse en la aventura de escribir un libro, cuyo expresivo título, «Cautiva», pretende describir la impotente batalla de una madre para salvar a India, una de sus cinco descendientes, de un temible culto: «Estoy indefensa. Perdí a mi hija, y haré lo que sea para recuperarla», clama la sufrida madre.

La irrupción de Jelisabeta Karadordevic, Isabel de Yugoslavia, que ayer viajó de Serbia a Nueva York con sus 82 años, obedece a la notable influencia que ejerce sobre su nieta. Como si del último recurso de la madre se tratara, la abuela va a ayudar a su hija Catherine a que India escape de la secta y declare contra su líder, en un intento de eludir cualquier implicación penal. Sin embargo, la intención de la joven sigue siendo la de proteger a su maestro, aunque para ello tenga que dar con sus huesos en la cárcel.