George Soros
George Soros - REUTERS

George Soros dona 15.000 millones para su batalla progresista

El multimillonario convierte a su fundación Open Society, dedicada a la promoción de la agenda del partido demócrata, en la segunda más grande del mundo

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

El nombre del inversor George Soros es uno de los que están siempre en la boca de la base electoral de Donald Trump y en los carteles de protesta en sus mítines. El multimillonario judío y de origen húngaro es para ellos la personificación del poder oculto de las elites liberales de Wall Street que financian las causas progresistas a las que se oponen con vehemencia, desde las clínicas abortistas a los derechos de los refugiados.

Esta no será una buena semana para ellos. El martes por la noche se reveló que Soros ha donado 15.000 millones de euros de su fortuna a la fundación Open Society («Sociedad Abierta», en inglés), desde la que canaliza su batalla progresista en todo el mundo. La donación se ha ejecutado con discreción en los últimos años, pero no fue desvelada hasta esta semana.

La extraordinaria lluvia de euros que ha recibido convierten a Open Society en la segunda mayor organización filantrópica del mundo, por detrás de la Fundación Bill y Melinda Gates y la británica Wellcome Trust.

Open Society ha operado en 120 países desde que Soros la fundara en 1984. Su primer centro de actividad fue Budapest, donde el inversor nació en 1930. Tomó el nombre de un libro de su filósofo de cabecera, Karl Popper, «La sociedad abierta y sus enemigos». Algunas de las líneas maestras de esa obra -el imperio de la democracia, la oposición al totalitarismo, la libertad de expresión, el respeto a los derechos individuales- han inspirado también la actividad filantrópica de Soros.

Quizá la raíz de las posiciones políticas del multimillonario están en sus primeros años de vida: creció en una Hungría bajo el yudo nazi, primero, y comunista, después de la Segunda Guerra Mundial. A los 17 años emigró a Londres y después a Estados Unidos, donde hizo fortuna como inversor feroz. Su operación financiera más famosa fue en 1992, cuando dobló el brazo del Gobierno de Inglaterra y consiguió devaluar la libra esterlina a base de vender cantidades ingentes de la divisa. La jugada le reportó unos mil millones de dólares y le valió el sobrenombre de «el hombre que quebró al Banco de Inglaterra».

En las tres últimas décadas, Open Society ha financiado transiciones democráticas en países de todo el mundo, ha apoyado las causas de refugiados e inmigrantes, ha subsidiado académicos y universidades para diseminar sus ideas y ha pagado programas de salud y cultura para poblaciones desfavorecidas. Sin embargo, la polarización política en EE.UU. le ha hecho centrar buena parte de sus esfuerzos en los últimos tiempos en su país de acogida. Soros ha financiado campañas políticas de decenas de candidatos demócratas. Entre ellos, por supuesto, a Hillary Clinton, la favorita de las pasadas elecciones presidenciales, que cayó de forma estrepitosa frente a Donald Trump. En este caso, el envite de Soros no fue solo político, también financiero. Apostó contra el mercado por una derrota del magnate inmobiliario neoyorquino y perdió. Se calcula que despidió 1.000 millones de dólares en ese patinazo.

Con su monumental donación, Soros se une a otros multimillonarios -como Bill y Melinda Gates o Mark Zuckerberg- que apuestan por entregar la mayor parte de su fortuna en vida. Se calcula que esos 15.000 millones son cerca del 80% de la que posee Soros y que además seguirá contribuyendo en los próximos años con al menos otros dos mil millones más. A sus 87 años, Soros está dispuesto a poner toda la munición que tiene en el banco en su batalla progresista.