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La Familia Real holandesa despide al padre de la Reina Máxima

El Rey Guillermo de Holanda y sus hijas viajaron a Buenos Aires para asistir al funeral de Jorge Zorreguieta

Las princesas despidieron a su abuelo en Buenos Aires
Las princesas despidieron a su abuelo en Buenos Aires - EFE
CARMEN DE CARLOS Buenos Aires - Actualizado: Guardado en: Gente&Estilo Gente

En el Memorial, cementerio privado en la localidad de Pilar (periferia de Buenos Aires) se reunió el jueves la familia Zorreguieta para despedir al patriarca. Jorge Zorreguieta, padre de Máxima de Holanda, recibió sepultura rodeado de los suyos. No faltó ningún hijo y tampoco el rey Guillermo de Orange.

«Al entierro sólo asistirá el círculo íntimo», había advertido en un comunicado la Embajada de Holanda antes de que aterrizaran, en vuelo privado, el rey y sus hijas, Amalia de 13 años, Alexia, de 12 y Ariadna de 10. Recién llegados del verano europeo, una de ellas bajó la escalerilla con manga corta. Apenas un par de horas más tarde, se las vería de negro abrigadas con dos plumíferos (morado y gris respectivamente). El dispositivo de seguridad impidió a las cámaras acercarse a la escena. Las imágenes, durante toda la visita privada, serían, en su mayoría, desde la lejanía.

Máxima fue el jueves por la mañana a buscar al aeropuerto a su marido y a sus tres hijas, Sus hermanos se encontraban en Buenos Aires, a excepción de Juan que vive en Austria y había llegado la víspera con su mujer, Andrea Wolf. Por la tarde, en intimidad, los restos del exsecretario de Agricultura y Ganadería de la última dictadura militar, cargo por el que pagaría, -en el futuro-, el precio de no poder asistir a la boda de su propia hija, quedarían sepultados.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada, pusieron, como es costumbre en Argentina, un aviso (esquela tamaño anuncio por palabras), donde daban el pésame a la familia y acompañaban, «en estas horas de dolor, a su querida amiga la reina Máxima de Holanda y familia». El matrimonio mantiene una excelente relación con los reyes y la menor de las hermanas de Máxima trabaja en el Gobierno. Se trata de Inés, madrina de la princesa Ariadna.

Ministros de diferentes Carteras siguieron los pasos del Presidente de Argentina y manifestaron sus condolencias en el diario La Nación. Entre otros, el de Exteriores, Jorge Faurie y el de Trabajo, Jorge Triaca, que expresó su «profundo dolor» por el fallecimiento del padre de Máxima. También desde el Foro Empresarial de Mercosur dieron el pésame, «con dolor, a su querido amigo y colaborador». En similares términos se expresó el grupo de Agricultura donde el padre de la reina dedicó, como Secretario, dos años de su vida a desarrollar políticas agropecuarias en un país que, en su día, fue el granero del mundo. En un gesto de reconocimiento a su trabajo, los funcionarios manifestaron que tendrán, «toda la vida presente a quien siempre los mantuvo unidos».

El influyente CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) pidió «una oración por su alma» y la histórica Sociedad Rural, lamentó «el fallecimiento de quien fuera su secretario y presidente de la Comisión Coordinadora de Entidades Agropecuarias». Las condolencias por la muerte del hombre que en los últimos años parecía proscrito para Holanda (y una parte de Argentina), se sucedieron a modo de homenaje póstumo. Zorreguieta mantuvo en vida vínculos muy estrechos con el sector del campo y la ganadería. Lejos de la política, el reproche tardío, en su vejez, fue el de haber mantenido silencio mientras la dictadura hacía desaparecer y mataba a miles de argentinos.

La dureza con la que trató Holanda a Zorreguieta, al prohibirle asistir a la boda de su hija, quedó amortiguada también con el pésame del primer ministro de Holanda. Mark Rutte, «en nombre del Gobierno» trasladó sus «condolencias a la Reina y al Rey» y les deseó junto a «sus hijas y al resto de miembros de su familia, fortaleza en estos momentos difíciles».

Triste por la muerte de su marido y acosado su domicilio por las cámaras, María del Carmen Cerruti Carricar,salió a las seis de la mañana a dar un paseo. «Necesito respirar aires fresco», le dijo a los suyos. A su lado estuvieron la noche entera todos sus hijos. Máxima se retiraría entrada la madrugada. La revista Caras fue la primera en advertir que la Reina se hospedaba en la casa de su tía y madrina. Marcela Carricar posee un chale, en las afueras de Buenos Aires, en una urbanización cerrada (country) llamada Talar de Pacheco.

Jorge Zorreguieta murió a los 89 años víctima de un linfoma no Hodking, un cáncer del tejido linfático. Enfermo desde hace tres años, cuando gozaba de buena salud se trasladaba en autobús. Hasta que cayó enfermo no era difícil tropezarse con él con la tarjeta Sube (bonobús) en la mano en uno de los «colectivos» (autobuses) de la Recoleta del barrio en el que vivía junto a su mujer. Su familia, como anunció la Embajada de Holanda, el jueves se despidió de él en la más estricta intimidad. Descanse en paz.

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