Hope Hicks, esta semana, durante la cena del primer ministro japonés
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El estilo de Hope Hicks, la directora de comunicación de Donald Trump

Tras Ivanka, otra «millennial» con mando y garbo brilla en la Casa Blanca

MADRIDActualizado:

A la nueva directora de comunicación de la Casa Blanca, Hope Hicks, se le suponía hasta ahora la intención de pasar desapercibida en cuanto a atuendo y maneras. Pero al aparecer radiante y bellísima en una cena oficial en el viaje de Donald Trump a Japón, ataviada de esmoquin y con maquillaje intenso, se ha revelado poderosa y decidida. Relegó a la difícilmente desbancable Melania Trump, que lució un vestido rojo de Valentino, en la cena organizada por el primer ministro japonés, Shinzo Abe, en el Palacio de Akasaka.

Quizás sea esta la mejor imagen de Hicks que hemos visto hasta ahora, tanto por ir extremadamente favorecida como por adoptar el protocolo masculino en una cena de etiqueta. Es perfectamente posible y correcto para una mujer utilizar el esmoquin en las cenas de gala. Esto ya lo inventó Yves Saint Laurent hace casi medio siglo. Pero se trata de algo poco habitual en el país nipón. De hecho, teniendo en cuenta la complicación del protocolo japonés femenino, quizás parece poco adecuado -culturalmente hablando- que una jefa de comunicación política de visita en el imperio del sol naciente se vista en las antípodas de lo que es usual localmente.

Hasta ahora, Hicks se mantenía más o menos alejada de la crítica popular norteamericana, adoptando el estilo yanqui de corte anodino que tantas mujeres despliegan en el Nuevo Continente: vestidos de flores de corte difuso y mangas farol, modelos minifalderos en tonos fluorescentes que parecen salidos de una venta por catálogo de los 80, mucho brazo al aire y atuendos cortos con vuelo sobre piernas blancas y zapatos de salón negros; esto último es un clásico en las chicas anglosajonas.

La carrera de Hope (Esperanza en español), que se graduó en filología inglesa en la Southern Methodist University de Texas, ha sido reducida pero meteórica desde que en 2012 coincidió con Ivanka Trump en la agencia de relaciones publicas Hillzik Strategies que asesoraba a la hija de Trump con su marca de moda. En 2014 se unió al clan Trump, primero como ayudante en la Ivanka Trump Collection, posando incluso como modelo. Y cinco meses más tarde y de un plumazo, en 2015, como secretaria de prensa para la campaña de Donald Trump, si bien carecía de cualquier tipo de experiencia en política. La campaña coincidió con el fin de su relación de seis años con su novio.

A finales de 2016, Hicks fue nombrada directora de comunicación estratégica de Trump. Es a ella a quien el magnate le dicta sus polémicos tuits. Desde agosto es la directora de Comunicación de la Casa Blanca, tras la salida de Anthony Scaramucci. En este tiempo, Hicks ha utilizado la fórmula del vestido sin mangas con zapatos de salón de tacón de aguja, enormes bolsos de Louis Vuitton y un cargado y atractivo maquillaje que la identifica. Su aparición en Japón, con esmoquin, pelo suelto, pajarita XL y pestañas postizas, le dio un glamour casi cinematográfico que ha puesto a esta millennial con mando en plaza bajo la lupa y luz de los focos de la prensa mundial.