Brigitte y Macron
Brigitte y Macron - EFE

Emmanuel Macron festejará sus 40 años con una velada íntima en Versalles

El presidente de Francia y su mujer, Brigitte, disfrutarán de una velada íntima en La Lanterne, en Versalles

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Ocho meses después de instalarse en el Elíseo, Emmanuel Macron celebrará su 40 cumpleaños el 21 de diciembre con una nueva colección de calzoncillos, más colorida y sexy, tras haber engordado de 3 a 5 kilos por su desmedida pasión por los san jacobos y el sushi, y después de cambiar de sastre por razones de estatus social. De vuelta a París, una vez pasados los ajetreos de la Cumbre Europea y ajustados los últimos flecos de la agenda del próximo año, el presidente francés prepara una sorpresa a su esposa Brigitte de cara a la celebración íntima de su aniversario: cenar solos en la residencia de recreo de los jefes de Estado de la V República, en el palacio de la Lanterne, en Versalles, legendaria residencia oficial de los reyes de Francia durante el Antiguo Régimen. Fue allí mismo donde se refugió una desolada Valérie Trierweiler cuando François Hollande la «expulsó» del Elíseo una vez que se descubrió la relación del presidente socialista con la actriz Julie Gayet.

Los Macron ya celebraron en esa residencia sus primeros diez años de matrimonio, el pasado mes de octubre. Por esas fechas, Brigitte Macron descubrió una marca de ropa interior masculina, francesa y muy a su gusto: Ullys, calzoncillos tradicionales, pero con muchos colorines, flores, cuadritos y dibujos divertidos. El presidente y su esposa sienten aversión hacia los regalos aparatosos, así que una colección de camisetas, pañuelos y calzoncillos, al tono, quizá sea el mejor regalo, a descubrir en la intimidad en el mismo dormitorio versallesco donde Nicolas Sarkozy y Carla Bruni pasaron su noche de bodas.

Unos kilos de más

En apenas ocho meses de presidencia, Macron ha ganado unos kilos, así que no solo debe cambiar de ropa interior. También ha cambiado de sastre. Cuando era un banquero de negocios, ministro de Economía y candidato a la presidencia de la República, Macron se hacía los trajes, a medida en Jonas & Cie., una sastrería con precios francamente asequibles, entre los 340 y los 380 euros. Durante su primer trimestre en el Elíseo, el presidente siguió utilizando el mismo sastre. Hasta que los kilos ganados y sus reiteradas visitas a los grandes de este mundo aconsejaron un cambio de sastrería. Brigitte ha elegido para su esposo los servicios de Smuggler, modisto de calidad, con muchos problemas económicos desde el mes de enero pasado. Eligiéndolo como sastre oficioso del Elíseo, Macron espera poder dar un empujón que evite el hundimiento de la casa, cuyos trajes a medida o semi medida se venden entre los 800 y los 1.500 euros.

El matrimonio pasará la noche del cumpleaños en esta residencia presidencial a 24 kilómetros de París
El matrimonio pasará la noche del cumpleaños en esta residencia presidencial a 24 kilómetros de París

Antes de instalarse en La Lanterne para pasar la noche, los Macron ofrecerán en el Elíseo una recepción sin excesos ni regalos aparatosos. La pareja presidencial ya inauguró el árbol de Navidad la semana pasada, ante la escalera de la residencia oficial. Rodeados de parte de la familia -hijos y nietos de Brigitte Macron, fruto de su primer matrimonio con un banquero de provincias-, el presidente y su mujer son partidarios del respeto más estricto de los protocolos y tradiciones de rigor, sin aparato ni nada llamativo.

Un reloj de lujo

El último regalo de Emmanuel Macron a Brigitte fue un reloj de fabricación francesa, el modelo «Antares» de la marca Michel Herbelin, que oscila entre los 1.000 y los 1.500 euros. Nicolas Sarkozy prefiere los Rolex. Un publicitario amigo del ex presidente justificó esa debilidad comentando: «Si se llega a los 50 años y no se puede comprar un Rolex, es que no se ha triunfado». Macron solo cumple 40 años y regala a su esposa relojes de 1.000 o 1.500 euros. Mientras fue banquero de negocios, el presidente tenía la preferencia de un reloj de cierta fama, el modelo «Tank» de Cartier, que tiene un precio de 7.000 a 8.000 euros en las mejores joyerías. Ahora evita cuando puede cualquier signo exterior de riqueza.

Así las cosas, los calzoncillos de colores quizá sean el único regalo del que tendrá noticia el gran público. En la recepción oficiosa del Elíseo, el champán, los San Jacobos y el sushi serán de rigor. Ya en los aposentos íntimos de La Lanterne, los Macron quizá se dejen arrastrar por la tentación lujuriosa del vino… sin que esté nada claro cuál es la preferencia de la pareja: en cada región de Francia repiten que su vino preferido es el vino «de la tierra». Charles De Gaulle decía que era muy difícil gobernar un país con tantos vinos y tantos quesos diferentes.