Meghan Markle
Meghan Markle - Gtres

El activismo de Meghan Markle será controlado a partir de ahora por el protocolo real

Al unirse a la casa real británica, las críticas de la actriz estadounidense a Donald Trump y sus reflexiones sobre el Brexit serán cosa del pasado

MadridActualizado:

Antes de empezar a salir con el príncipe Harry, Meghan Markle utilizaba su popularidad para apoyar a Hillary Clinton en las pasadas elecciones presidenciales y atacar duramente al actual presidente de Estados Unidos Donald Trump, tachándole de «misógino» y «divisivo», así como criticar y lamentarse por el resultado del Brexit. Pero tales opiniones estridentes serán silenciadas por el protocolo del palacio que tiene como objetivo evitar que la realeza exprese públicamente puntos de vista sobre figuras políticas y partidos.

La actriz estadounidense, que contraerá matrimonio con el príncipe Harry el próximo mes de mayo, realizó su primer compromiso real junto a su prometido en Nottingham el pasado viernes, una fiesta organizada por una Asociación de Ayuda contra el SIDA, tras la cual visitaron una escuela que participa en un programa contra la delincuencia juvenil. «La señorita Markle espera conocer a todos estos jóvenes de quienes el príncipe Harry le ha hablado», dijo el portavoz del príncipe Jason Knauf antes de la visita.

Robert Lacey, un historiador y biógrafo de la reina Isabel II ya predijo en el diario The Guardia que las restricciones a su libertad de expresión podrían presentar «un problema existencial» para una mujer tan comprometida. «Puedo ver que esto va a ser un problema real en los próximos meses y años para ella, un problema existencial. No me imagino que la reina tendrá prisa por invitar a Meghan a Balmoral cuando visite la Trump».

Antes de su compromiso con el quinto en la línea al trono británico, Markle, de 36 años, escribió a través de sus redes sociales que creció «con una conciencia social para hacer lo que pueda y hablar cuando sé que algo anda mal». La actriz, nacida en Los Ángeles, trabajó como embajadora de la ONU en la lucha por los derechos de la mujer, pero ahora comentar sobre la política británica o internacional estará fuera de sus límites.

Se espera que los miembros de la familia real entiendan que la política partidaria y los políticos individuales están fuera del alcance de los comentarios públicos. En la página web de la monarquía se puede leer: «Como jefe de estado, la reina debe permanecer estrictamente neutral con respecto a asuntos políticos», un límite que en más de una ocasión ha cruzado su futuro suegro, el príncipe Carlos.