Marta Barroso
Marta Barroso - angel de antonio

Marta Barroso: «Lo peor de los 50 es que tienes persianas en lugar de párpados»

Acaba de publicar una novela con elocuente título: «A la madura Dios no la ayuda»

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Han pasado 32 años desde que Marta Barroso pisó esta casa por primera vez para comenzar su andadura como periodista. «Más de treinta años en esa Casa son más que suficientes para hacer de parte de ella una familia muy especial», cuenta en el anexo de «A la madura Dios no la ayuda» (La Esfera de los libros), su primer libro. Aunque ella dice que siempre será periodista más que escritora, lo bien cierto es que su libro lleva doce días en el mercado y ya se ha agotado en varias librerías. En diez puntos, Barroso explica su nueva etapa como escritora:

1. Dice que «a la madura Dios no la ayuda», ¿cuántas veces piensa que Dios le ha abandonado?

-Lo puedes pensar en situaciones dramáticas de gente de tu alrededor, pero a mí no. El título del libro es una broma, para nada pienso que Dios nos abandone.

2. ¿Las maduras de hoy tienen el «síndrome de Peter Pan» de los maduros de toda la vida?

- A eso no te puedo contestar porque soy una inmadura permanente y nunca voy a madurar.

3. ¿Qué envidia de otras maduras?

- Si tuviera que envidiar algo sería tener un poco de orden en mi vida, no este caos que me caracteriza. Pero creo que este caos es el que me permite hacer locuras.

4. ¿Y qué le echa para atrás de ellas?

- La que no acepta la madurez. Me espanta la gente que se pincha (botox) a lo bestia, es una inmadurez intentar ser lo que ya no eres. Mis amigas se ponen enfermas porque digo mi edad, pero es la que tengo: 53 años.

5. Como tantas, está en medio de dos panes del mismo bocata: hijos adolescentes y progenitores mayores. ¿Su secreto para mantener el autocontrol?

- No tengo autocontrol. Quizá suena mi típico, pero dentro de mi control son una descontrolada absoluta. Gracias a Dios mi familia ha aceptado cómo soy. Dentro de mi propio control y de la vida caótica que tiene un periodista, siempre he hecho mi trabajo dentro de mi desorden. Tengo el contrapeso perfecto con mi marido, que somos el día y la noche. Él es el orden, la discreción... Y yo soy todo lo contrario. Llevamos 23 años de feliz «martrimonio».

6. ¿Qué es lo mejor de ser «una de 50», como decía usted en su primera columna para ABC?

- Lo mejor de los 50 es que tengo unos hijos post adolescentes con los que me llevo muy bien, tengo unas amigas maravillosas, una madre que va a cumplir 80 años y está estupenda y es un ejemplo a seguir. Lo peor es que me apasiona hacer deporte y tengo tirones cada dos por tres, que viajo con otro neceser lleno de pastillas y que tengo persianas en vez de párpados. (Risas).

7. ¿Se ha superado aquello de que si un joven se echa en brazos de la mujer madura se arme un escándalo?

- Tengo ejemplos cercanos de diez años de diferencia, ¿por qué no? Creo que la sociedad ya no tiene nada que ver con la de antes. ¿Qué diferencia hay si, en el fondo, el amor es algo que te toca en la vida y te enamoras de una persona sin saber por qué? Hay una cosa que me da rabia: ¿por qué ellos pueden enamorarse de una mujer más joven y no de una más mayor?

8. ¿Quién perdona más, tú o él?

-Pido perdón todo el rato. Él también, pero yo soy una bestia que digo lo primero que se me pasa por la cabeza, pero pido perdón corriendo.

9. ¿Quién le ha hecho reir más a lo largo de su vida?

-Mi hermana María, que es la tía más divertida del mundo.

10. Un sonido que ame y otro que no soporte...

- Un sonido, cualquier canción de Bruce Springsteen. No soporto casi ningún ruido, pero menos todavía los que emite la gente cuando come. En el cine deshago las palomitas en la boca para que no se oiga el ruido, no lo soporto.