Mariam Ghani, la hija artista del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani
Mariam Ghani, la hija artista del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani - abc

Mariam Ghani, una artista en la familia presidencial afgana

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Mariam Ghani ataca un café y un bizcocho de media mañana en una cafetería de Clinton Hill, el barrio de Brooklyn en el que vive. El local repite el patrón de cada nuevo negocio que abre en la zona: aire retro, gente joven. A su alrededor, entre mesas de madera reciclada y sillones que suspiran por un tapizado, se mezclan conversaciones sobre un nuevo corto, un proyecto de aplicación para móvil o lo caro que se está poniendo el barrio. Tienen pinta de creativos, trabajan en sus portátiles. Algunos dirán que son artistas, como Mariam. Pero seguro que no hay nadie en el local cuyo padre además sea el presidente de un país que ha marcado buena parte de la agenda internacional de EE.UU. en los últimos años.

Mariam es la hija de Ashraf Ghani, el presidente de Afganistán desde septiembre del año pasado. Su carrera estaba establecida antes de que la empezaran a reconocer como «la hija de» tras la llegada al poder de su progenitor. Le representa la galería neoyorquina Ryan Lee, desarrolla proyectos en todo el mundo y ha expuesto en museos como el MoMA de Nueva York y el Tate Modern de Londres. Mucha gente en el mundo del arte todavía no sabe quién es su padre, ni ella se encarga de publicitarlo. Se le ve incómoda cuando le preguntan por él.

«Puede que tenga impacto en mi carrera, pero no en mi obra. Son dos cosas diferentes», dice con serenidad. Sobre todo cuando habla de este tema, mide bien sus palabras, con los labios apretados y sus ojos mirando hacia arriba y oscilando rápido de izquierda a derecha, como si siguiera un partido de tenis en el techo. «Quienes me apoyan, la gente que me encarga obras o mi galeria, nada de eso ha cambiado, siguen siendo los mismos de antes, no hay una diferencia material. Lo único que de verdad ha cambiado es el numero de gente que presta atención, o que me quieren entrevistar, como tú».

Mariam habla con acento estadounidense. Nació en Nueva York en 1978, sus padres habían venido a estudiar a la Universidad de Columbia. Su madre, Rula, es libanesa, y conoció a Ashraf Ghani cuando ambos estudiaban en la American University de Beirut. Pero la infancia de Mariam no fue en el bullicio de la Gran Manzana, sino en un suburbio tranquilo de Baltimore, cerca de la Universidad Johns Hopkins, donde su padre fue contratado como profesor.

Mariam ingresó en el mundo del arte casi por casualidad. En su familia siempre estuvo expuesta a la cultura, a los museos, a los libros, a conocer otros lugares y hay creativos de éxito en la rama paterna, como el músico Mirwais, conocido por producir varios discos de Madonna. Pero no hay ningún artista visual. Regresó a Nueva York para estudiar literatura comparada en la universidad. Una retrospectiva de la artista libanesa Mona Hatoum en el New Museum la convenció para reenfocar su carrera hacia el arte.

Su obra tiene una fuerte carga política. Apunta a las transformaciones económicas, a los conflictos raciales, a la inmigración... ¿Le da miedo que su obra sea utilizada como arma arrojadiza contra la labor de su padre? Mariam concede que ahora tiene más cuidado en sus apariciones públicas, en vestirse con cuidado y ponerse el chador si la ocasión lo requiere. «Pero mi padre nunca me pediría que estuviera callada sobre las cosas en las que de verdad creo».