La Duquesa de Alba, en una imagen de archivo - RAÚL DOBLADO

Muere la duquesa de Alba

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La duquesa de Alba ha muerto este jueves 20 de noviembre en Sevilla a los 88 años en la Casa de las Dueñas. El pasado domingo era ingresada en el Hospital Quirón Sagrado Corazón, aquejada de insuficiencia respiratoria, asociada con arritmia cardiaca y repercusión hemodinámica. Era este martes alrededor de las 22.00 horas cuando, por deseo tanto de la familia como de la paciente, la duquesa era trasladada a su domicilio sevillano de la Casa de las Dueñas, donde iba a seguir el tratamiento. [Fotogalería: Dolor en Dueñas por la muerte de Cayetana de Alba]

Cuando el martes 18 por la noche la duquesa de Alba regresó a su habitación de la casa de las Dueñas miró sus paredes, sus muebles, sus pinturas, sus recuerdos y se quedó tranquila. Después de dos días en la UCI aquejada de una neumonía complicada con una arritmia cardíaca Cayetana sólo repetía una frase a su médico, a su marido y a los hijos.: «Quiero volver a mi casa, me prometisteis que no íbais a sacarme de allí».

Por eso su vuelta a Dueñas fue para que lograra esa tranquilidad con la que, fuentes del entorno me aseguran, ha fallecido. Porque si vivió como quiso también se puede decir que ha muerto como debía. Tranquila, con sus seres queridos cerca y con sus amigos del alma que la víspera pudieron darle un último beso la duquesa no ha podido vencer esta última batalla con una salud que algunos definían como «una mala salud de hierro» ya que su historial clínico es amplio y variado.

Seguramente muchos desconozcan que tras enviudar de Jesús Aguirre, el marido que amó con locura y por el que se enfrentó a algunos de sus hijos, fue tal el mazazo emocional que sufrió que padeció un ictus por el que estuvo muy delicada. Fuerte y luchadora superó ese trance de la misma manera que pudo volver a caminar tras operarse de la espalda y ponerse en manos del doctor Trujillo quien le implantó una válvula en la cabeza que le devolvió hasta las ganas de bailar.

La nueva duquesa, pasados con creces los 80, sólo se quejaba de no tener veinte años menos para disfrutar con plenitud su noviazgo y posterior boda con Alfonso Diez. Junto a su tercer marido toreó los achaques de su edad y sus dolencias con viajes por Tailandia y París que se suspendieron tras la caída que tuvo en un hotel de Roma donde se rompió el fémur y tuvo que ser operada.

Desde entonces su salud fue a peor, las caídas, bronquitis agudas, problemas digestivos, un proceso de Parkinson... Muchos achaques para poder seguir con su agenda social y cultural. Tremendamente solidaria quería acudir a todas las citas con fines benéficos en las causas donde colaboraba así como a los homenajes que le rendían a ella o sus amigos. Salir a comer con Carmen Tello y Curro Romero, con los Burgos o visitar el taller de Vitorio & Lucchino eran planes que se tuvieron que abandonar. Precisamente del taller de los modistas sevillanos cuelgan dos vestidos que había encargando soñando con poder estrenarlos.

Pero fue la semana pasada cuando su médico de cabecera el doctor Miguel Angel Muniain comprobó que esta vez Cayetana no iba a poder reunir fuerzas para lo que se le venía encima. La noche del pasado jueves, hace exactamente una semana, en Dueñas se temieron lo peor tras sufrir un proceso de ahogamiento que casi le cuesta la vida. La gastroenteritis derivó en una neumonía por aspiración y de ahí las arritmias que obligaron a su ingreso. Desde ese momento su edad y su fragilidad eran motivos más que sobrados para aventurar lo que iba a suceder. A los 88 años la duquesa, la esposa de Alfonso Diez, murió mientras dos bombonas de oxígeno entraban en palacio. »

El pasado 28 de marzo, la familia de la duquesa suspendió la celebración de su 88 cumpleaños debido al delicado estado de salud en el que se encontraba Doña Cayetana. No fue hasta junio cuando pudo celebrarlo con una comida con amigos en un restaurante italiano. Desde entonces, sus apariciones públicas cada vez fueron más limitadas, siendo la última el pasado 5 de octubre, cuando disfrutó del II Campeonato Ruta de la Plata, en el que participaba su hijo Cayetano. Ese día además se cumplían tres años de su enlace con Alfonso Diez.

María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva –nombre completo de Cayetana de Alba– se convirtió en Jefa de la Casa de Alba en 1953, después del fallecimiento de su padre (Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó), que hasta entonces llevaba el título. Desde entonces, doña Cayetana apostó siempre por el arte y defendió a ultranza la cultura española. Apasionada de la fiesta taurina y amante del flamenco, el 14 de mayo de 1975 creó la Fundación Casa de Alba como una institución dedicada a la conservación, explotación y difusión del patrimonio que posee la Casa de Alba.

Madre de seis hijos fruto de su primer matrimonio con Luis Martínez de Irujo –Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart–, la duquesa de Alba encontró el amor en tres hombres que marcaron su vida. Además del padre de sus hijos, que murió en 1972, Cayetana de Alba se casó con el doctor en Teología y exjesuita Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate. Volvió a quedar viuda en 2001, y hasta diez años después no contrajo matrimonio de nuevo. Lo hizo en Sevilla con Alfonso Diez, un funcionario 24 años más joven que ella.