Los Duques de Windsor, en la década de 1950
Los Duques de Windsor, en la década de 1950 - archivo abc

Dos millones de euros por los «gatitos» de la Duquesa de Windsor

Christie's subasta un brazalete y un broche en forma de tigre diseñados por Cartier para la consorte de Eduardo VIII

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Wallis Simpson, Duquesa de Windsor, era una amante confesa de la fauna exótica. A la consorte de Eduardo VIII le gustaban los tigres, los flamencos y otras «especies» animales, particularmente aquellas realizadas en esmeraldas, rubíes, zafiros, diamantes y otras piedras preciosas. El 11 de noviembre saldrán a la venta dos «gatitos» de la antigua colección de Wallis, valorados en dos millones y medio de dólares (unos dos millones de euros).

Las mascotas de la Duquesa, que salen por segunda vez a remate en Ginebra, son dos tigres diseñados por la «maison» Cartier expresamente para la americana y que, posteriormente, lució la cantante Sarah Brightman, exmujer del famoso productor teatral Andrew Lloyd Webber. Ambas piezas, realizadas en ónix y diamantes y con ojos de esmeraldas, fueron creadas en la década de 1950.

Las panteras de Cartier, originalmente ideadas por Jeanne Toussaint en los años 20, se han convertido en un clásico de la joyería del siglo XX. Sin embargo, estas piezas en cuestión son especiales por la historia romántica de sus dueños. Eduardo VIII fue Rey durante menos de un año y abdicó en favor de su hermano en 1936 para poder casarse con la estadounidense divorciada. En su exilio en Francia, los Duques de Windsor cultivaron una colección fabulosa de joyas vanguardistas que definieron el estilo de los años 40 y 50.

Christie's estima que los felinos de los Windsor alcanzarán los dos millones de euros, aunque podrían superar esa cifra. En la subasta legendaria del joyero de Wallis, realizada en 1987 en Suiza, se ofrecieron un total de siete gatos de Cartier y otras joyas que rebasaron los 50 millones de dólares. En aquella ocasión, Andrew Lloyd Webber compró los dos tigres que salen ahora a la venta para su mujer, Sarah Brightman. Fueron un regalo para celebrar el éxito mundial de «El fantasma de la ópera», musical que por entonces protagonizaba la diva de la lírica.

Según Christie's, estas joyas han traído inmensa alegría a Brightman. La estrella de «Cats» ahora quiere deshacerse de ellas para que «alguien más les devuelva su esplendor». La cantante, que se divorció del creador de «Evita» en 1990, pretende ofrecer una parte de las ganancias de esta venta a la Fundación Andrew Lloyd Webber, que apoya el arte, la música y la arquitectura.