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Libreros de París se niegan a vender las memorias íntimas de Trierweiler

Anuncian en carteles que «no queremos vender basura». Valérie viajó a Madagascar hace días

La ex primera dama rodeada de niños en uno de sus viajes
La ex primera dama rodeada de niños en uno de sus viajes - abc
juan pedro quiñonero - Actualizado: Guardado en: Gente&Estilo Gente

La primera edición de 200.000 ejemplares de «Merci pour ce moment» («Gracias por este momento»), que salió al mercado el pasado jueves, está a punto de agotarse. De hecho, la FNAC ha vendido, solo en París, más de 27.000 volúmenes en tres días. Ya se prepara la segunda edición y el distribuidor intenta colocar millares de ejemplares en los puntos de venta que se quedaron desabastecidos en pocas horas. Sin embargo, al que va camino de convertirse en uno de los grandes fenómenos editoriales del momento, y por el que su autora podría haber cobrado medio millón de euros, le ha salido un inconveniente en las últimas horas. Una parte de los libreros asentados en la capital francesa se niega a vender las memorias íntimas de Valérie Trierweiler, en las que cuenta las miserias del presidente François Hollande.

Quienes se resisten a poner en su escaparate el libro denuncian una operación comercial «sucia» y «vergonzosa». En la puerta de algunos establecimientos se ha colgado el cartel de «esta librería no tiene por vocación ser la lavadora de la ropa sucia de la señora Trierweiler». Otros anuncian, con un letrero bien visible, que «nosotros somos libreros. Tenemos por vender 11.000 libros. No tenemos por vocación convertirnos en la bolsa de la basura de Trierweiler y Hollande. Gracias por la comprensión». Y los más discretos utilizan un lenguaje menos directo, aunque bastante más irónico: «No. No tenemos el libro de la señora Trierweiler. Nos quedan obras de Proust, Balzac, Victor Hugo...».

Mientras, Trierweiler ha «huido» de Francia, poniendo 9.000 kilómetros de distancia. Es la misma estrategia que usó el pasado mes de enero, cuando estalló el escándalo. Sus familiares y amigos dicen que ha decidido pasar unos días en Madagascar, primera etapa de unas «vacaciones indefinidas». Según la agencia Imazpress, que cita a un fotógrafo que coincidió en el mismo avión, Trierweiler llegó al aeropuerto internacional de Antananarivo-Ivato a las cuatro de la madrugada del pasado sábado. Durante el vuelo, procedente del Charles de Gaulle, ocupó un asiento en la clase Club por el que abonó 3. 248 euros. Se cree que está en Madagascar en misión humanitaria y que permanecerá allí al menos hasta el 13 de septiembre.

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