Mujeres en la playa de Qingdao, luciendo el «bikini facial»
Mujeres en la playa de Qingdao, luciendo el «bikini facial» - abc

El «bikini facial», la nueva moda anti-moreno

Actualizado:

Las mujeres orientales no tienen límite en su obsesión por tener el cutis blanco. Ni vergüenza. Ya no les basta con aplicarse extracto de capullos de gusano de seda para protegerse del sol, ni esconderse bajo sombrillas que incorporan una tela negra en su interior para rebotar los rayos UVA. Su blancorexia ha llegado tan lejos, que lucen sin pudor el «bikini facial», un gorro de nylon y spandex que oculta el rostro y el cuello, y deja al descubierto simplemente los ojos y la boca. ¿Su misión? Bloquear el paso del sol.

Este invento, que lucen los veraneantes de Qingdao en sus playas (ciudad portuaria de la provincia de Shandong, en la República Popular China), es una aberración estética. Pero cumple sobradamente su función: impide el paso de los rayos a sus delicados cutis.

El «modelito» en cuestión tiene versiones para niño y para adulto.

Una madre y su hija, con el «bikini facial»Para hombre y mujer.

Algunas mujeres incluso se animan a hacer deporte con el «bikini facial»Con estampados psicodélicos.

Ya se están fabricando con diferentes colores y estampadosAlgunos incluso lo complementan con unos guantes, que las manos son grandes delatadoras de la edad.

El «bikini facial» se puede combinar con unos guantes para proteger las manosIncluso, con el traje de neopreno, para cubrir también el cuerpo.

Y también se puede utilizar con traje de neoprenoY hay más.

Aunque este horror fue diseñado (por una mujer, por cierto) para servir de pantalla solar, se ha desvelado como un excelente protector frente a las picaduras de medusas.

Habría jurado que este adminículo, que lo mismo nos puede servir para protegernos del Lorenzo que para asaltar un banco, no atravesaría nuestras fronteras. Pero si los océanos nos traen una plaga de medusas tan feroz como la del año pasado, es posible que más de un chino se haga millonario este verano en nuestras costas. ¿Estaremos ante un invento tan genial como el pasamontañas mejicano? El espabilado que patente el «pasaplayas» español me debe una caña.