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Imelda Marcos celebra su 85 cumpleaños visitando la momia de su difunto marido

La ex primera dama de Filipinas insinúa que su hijo podría presentarse a las elecciones presidenciales de 2016

Por su 85 cumpleaños, la infame Imelda Marcos se regaló el miércoles uno de esos numeritos que tanto le gustan. La ex primera dama de Filipinas, que pasará a la Historia por coleccionar miles de zapatos mientras su pueblo se moría de hambre, celebró su aniversario visitando el mausoleo donde su marido, el dictador Ferdinand Marcos, permanece embalsamado desde 1993. Fallecido en su exilio de Hawái en 1989, su cuerpo se expone en una urna de cristal climatizada en su provincia natal de Ilocos Norte, de donde Imelda es diputada y cuya gobernadora es la hija del matrimonio, Imee Marcos.

Sin duda conmovida por la momia de su difunto esposo, ataviada con una chaqueta blanca poblada de relucientes medallas, Imelda no dudó en besar dicha urna ante los fotógrafos que la retrataban como en sus tiempos de primera dama o de modelo. Para la ocasión lucía un traje rojo y sus sempiternos anillos de diamantes. Como deseo de cumpleaños, Imelda confesó que quería un funeral con los honores propios de un héroe para su marido, que durante 20 años gobernó este archipiélago de 7.000 islas con mano de hierro. Mientras tanto, con la otra se llenaba los bolsillos. A tenor de las estimaciones más conservadoras, la pareja pudo haberse apropiado de unos 10.000 millones de dólares (7.344 millones de euros) durante esas dos décadas, cuando los dignatarios más poderosos del mundo caían rendidos ante la belleza de Imelda.

Regreso al palacio

A pesar de dicho expolio, y de los miles de muertos y desaparecidos políticos que dejó la ley marcial impuesta por el dictador, los Marcos siguen gozando del cariño popular en esta parte de la isla de Luzón, al norte de Filipinas. Buena prueba de ello es que el hijo de la pareja, el senador Ferdinand Jr., podría presentarse a las elecciones presidenciales que se celebrarán en mayo de 2016.

«Está cualificado para ello», dejó caer Imelda, quien aún abriga «la esperanza de traer más ayuda al pueblo filipino». Según informa la agencia France Presse, la matriarca del clan Marcos aseguró que todavía tiene proyectos políticos en mente. Para llevarlos a cabo, explicó, «sería de gran ayuda volver al palacio presidencial de Malacañang».

A la carrera, con las maletas llenas de lingotes de oro, diamantes y títulos de propiedades inmobiliarias, de allí tuvo que huir en 1986 a bordo de un helicóptero enviado por el Ejército estadounidense cuando la Revolución del Poder Popular puso fin a la «cleptocracia» de los Marcos. Y allí, en Malacañang, reside ahora Benigno Aquino Jr., hijo del líder opositor que pagó con su vida su lucha contra el tirano y cuya esposa, Corazón Aquino, se convirtió en la primera presidenta de Filipinas tras el triunfo de la revuelta popular.

Cuando los manifestantes entraron en el palacio, descubrieron en el armario de Imelda 2.700 pares de zapatos que la perseguirán para siempre, y de los que ella no se ha escondido jamás. Por ese motivo, y como si quisiera reírse de tan traumático pasado, un zapato de caramelo decoraba su tarta de cumpleaños.

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