Dusty Springfield, la mejor cantante blanca
Se cumplen quince años de la muerte de Dusty Springfield - archivo abc

Dusty Springfield, la mejor cantante blanca

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Poco antes de morir, Dusty Springfield recibió la Orden del Imperio Británico. La recogió su mánager en el palacio de St. James y se la llevó al hospital en una bolsa de Fortnum & Mason. «¿Pero qué pensaría la Reina si viera esto?», rió ella. En su obituario, «The Mirror» recordaría que la cantante había hecho un feo a la Familia Real. Fue en 1979 durante un concierto benéfico en el Albert Hall con la Princesa Margarita. El teatro, claro, estaba lleno de gays y lesbianas que aclamaban a su ídolo (Dusty, no la princesa). La cantante se dirigió a ellos desde el escenario: «Me alegro de ver que esta noche la realeza no está solo confinada al palco real», para alegría de aquellas reinas y estupefacción de la hermana de la oficial. En la fiesta posterior, la Princesa Margarita no la saludó. Es más, le mandó una carta mecanografiada en la que se disculpaba por insultar a la Reina. Dusty solo tenía que firmar y devolverla.

Mary Isabel Catherine Bernardette O’Brien nació el 16 de abril de 1939 y murió, como Dusty Springfield, el 2 de marzo de 1999. A los 59 años. Mañana se cumplen 15 de su desaparición. La cantante pop más grande de Gran Bretaña (con permiso de Shirley Bassey) es la madre de todas las winehouses y adeles y contemporánea de Petula Clark o Lulu, que intervino en su funeral de Henley-on-Thames. En el templo sonó «You Don’t Have to Say You Love Me». Carole Pope, que había sido su amante, contaba que se reunieron 300 personas en la iglesia y la ciudad entera lloraba por las calles. «Era como lo de la Princesa Diana. Si hubiera sabido lo que la querían… Porque nunca lo supo».

Dusty Springfield siempre se arriesgó. Desafió al gobierno de Sudáfrica, que acabó expulsándola del país en 1964 por cantar ante una audiencia no segregada. Asimismo, se arriesgó musicalmente, buscando nuevos caminos (fue pionera del soul en el Reino Unido). Y se arriesgó hablando de su sexualidad. En una época muy anterior a la de K.D Lang o Melissa Etheridge. Harta de rumores, dio una entrevista al «Evening Standard» en 1970 admitiendo que era bisexual (aunque solo le gustaban las mujeres).

Icono de estilo

A los once años, Dusty (todavía Mary) grabó su primera canción, «When the Midnight Choo Choo Leaves for Alabama», de Irving Berlin. En 1961 formó The Springfields con su hermano. Ya era Dusty. Triunfaban en Gran Bretaña y EE. UU. En 1963 empezó a actuar en solitario, con su pelo a lo Kim Novak (era pelirroja), sus ojos maquillados de kohl e influencia de las drag queens. De enero de 1964 es «I Only Want To Be With You».

Lo más alto de su carrera llegaría en 1968 con «Dusty in Memphis». Había contado con Jerry Wexler, el legendario productor detrás de Aretha Franklin y Ray Charles. «Son of a Preacher Man» es de ese álbum. Fascinada por EE. UU. (hasta por su Guerra Civil) se fue allí a vivir a 1970. Y empezó con sus problemas de drogas. Hasta fue internada en el ala psiquiátrica de algún hospital. En 1987 grabó «What Have I Done to Deserve This» con los Pet Shop Boys. Volvió a Gran Bretaña en los 90 y grabó su último disco en 1995. Ese mismo año le diagnosticaron un cáncer de mama.

Mick Jagger y George Best le pidieron salir en los 60. Los rechazó. Quizá si Burt Bacharach no hubiera estado casado con Angie Dickinson, le habría dicho que sí. Era de los pocos hombres que la entendían y comprendían su perfeccionismo en el estudio de grabación. Carole Pope contó que Dusty le cantaba «Breakfast in bed». En la cama. Los demás nos tenemos que conformar con escuchar bajo las sábanas «The Windmills of your mind». Pero en el iPod.