Blanca Cuesta, pintora neoexpresionista abstracta

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Pasan los años y hay cosas que no sólo no cambian sino que tienen pinta de quedarse congeladas en el tiempo. Me refiero en este caso a la nula relación que hay entre la baronesa Thyssen (70) con su hijo Borja y resto de la familia. Parece que las fechas navideñas son buena excusa para limar asperezas o hacer aquello de borrón y cuenta nueva y de ahí que sean muchos los que aprovechando el espíritu navideño cojan el teléfono y marquen ese número que tienen bloqueado desde hace tiempo.

Pero esto no es lo que pasa entre los Thyssen. En su caso la distancia puede que sea el olvido o por lo menos la coraza para insensibilizarse ante ciertas ausencias. Esta Nochebuena han vuelto a estar separados. La baronesa con sus hijas pequeñas. Borja con su mujer, Blanca, y sus tres retoños. Convertido en todo un padrazo, Borja está disfrutando como nunca hubiera imaginado con sus tres varones. Enamorado y sin despegarse ni un minuto de su esposa, la Navidad en su casa es una auténtica locura como se puede suponer en un hogar con tanto niño. Eso sí, para rodearse de familia tienen a los Cuesta, con los que la relación no puede ser mejor. De ahí que los abuelos maternos pasen alguna temporada en su casa de Madrid para poder disfrutar de sus nietos o viajen ellos hasta Barcelona. También hacen que sus hijos también compartan estas fiestas con sus tíos y primos.

Sin duda Borja ha creado su gran familia a pesar del rechazo que su madre puso a los Cuesta y a Blanca en particular. De sus tres nietos sólo conoce al mayor Sacha que ha visto en contadas ocasiones cuando casi era un bebé; y al tercero ni siquiera eso, dado que cuando se presentó por sorpresa en el hospital donde horas antes había nacido, sólo estuvo en un cuarto con su hijo mientras Blanca y el bebé descansaban en otro.

Por todo esto y algunas cosas más si alguien preguntara en tono chiste cuál sería el colmo de la baronesa la respuesta bien podría servir que su nuera Blanca triunfara con la pintura. Y como la realidad es así de caprichosa resulta doblemente curioso que en los últimos tiempos Blanca se haya entregado a fondo como pintora y este mes de enero, a finales, inaugure su primera exposición en solitario en la Galería de Arte David Bardía en Madrid.

Después de vender sus primeros lienzos en muestras colectivas como la que meses atrás presentó en la Casa de Vacas en el homenaje a Picasso, Blanca y Borja viajaron hasta Mónaco, donde vendió otro óleo a un coleccionista particular.

Alumna del pintor venezolano afincado en España Pedro Sandoval, uno de los máximos exponentes del Neoexpresionismo Abstracto actual, la mujer de Borja Thyssen dio un giro radical a su estilo desde que se puso a dar clases con quien hoy es un gran amigo del matrimonio. Antes de Sandoval, Blanca se había especializado en sus pinturas estilo Disney y hoy sin embargo su apuesta por el abstracto le está dando sus primeros frutos. De cara a su debut en solitario, lleva meses preparando todo el material con el que espera sorprender a más de uno y demostrar que su pasión por la pintura no es capricho de un día.