Cressida Bonas, la aristócrata que conquistó al Príncipe Enrique

Actualizado:

Enderezar al Príncipe más irreverente de la Corte británica se ha presentado hasta ahora como una tarea impracticable. El extrovertido y alocado carácter de Enrique de Inglaterra, unido a su pasión innata por las juergas y los escándalos, le han situado en el punto de mira permanentemente. En los últimos meses, sin embargo, ha exhibido una actitud más formal y calmada, y la responsable de ello no es otra que una rubia platino de rostro angelical que ha embelesado al nieto de la Reina Isabel II hasta tal punto que ya suenan las campanas de boda en Buckingham Palace.

La socialité Cressida Bonas -Cressy para los amigos-, con la que el Príncipe sale desde el pasado verano, cumplió el pasado mes de febrero 24 años y precisamente en su carácter alocado, fresco y jovial radica el secreto para que Enrique haya encontrado en ella a su alma gemela. Según amigos de su círculo íntimo, contactados por el diario británico «Daily Telegraph», él ha decidido dar el paso de casarse. «Enrique no para de hablar de matrimonio y de niños, y ella ha considerado la idea. Probablemente la boda tenga lugar el años que viene», comenta la fuente.

«Muy enamorada»

La decisión de formalizar la relación no se había contemplado hasta ahora por los temores de la joven a entrar a formar parte de una Familia Real tan imponente como la británica, muy anclada a la tradición y al boato, además de sentirse demasiado joven para pasar por el altar. «Ella ha sido un mar de lágrimas, piensa que es demasiado joven para casarse y se asusta con la idea del matrimonio, pero está muy enamorada de Enrique», han contado amigas de Cressida a la prensa británica.

La pareja siempre ha procurado una máxima discreción y se les había captado en escasas ocasiones en lugares públicos. Sin embargo, en las dos últimas semanas ya no se ocultan, y se ha levantado la prohibición de publicar fotos de ella. Acudieron recientemente al concierto de James Blunt en Notting Hill, a un club de noche de Mayfair y al musical «The Book of Mormon», en el teatro Príncipe de Gales, dejándose ver con total normalidad, lo que relanza con fuerza los rumores de que la joven pase a formar parte de la Familia Real británica.

Las raíces familiares de Cressida, descendiente directa del Rey Eduardo VII, se enzarzan en un árbol genealógico de prestigio que se remonta al siglo XVII y donde no falta una ristra de divorcios y escándalos. Su madre, la noble Lady Mary-Gaye Curzon, hija del sexto conde de Howe y heredera de los poderosos Curzon -una familia británica de abolengo-, protagonizó un pequeño revuelo en la década de los sesenta al posar desnuda. La it girl, de exuberante belleza que han heredado sus hijas, nunca encontró la estabilidad sentimental, y sus cuatro matrimonios acabaron en divorcio.

Su padre, el empresario millonario Jeffrey Bonas, estaba aún casado con su anterior esposa cuando empezó a salir con la madre de Cressy y ha tenido que ajustar cuentas con la justicia tras ser acusado de desviar fondos a cuentas suizas y paraísos fiscales como la isla de Man.

Cressida tiene cuatro hermanos mayores, pero es en concreto Isabella Anstruther-Gough-Calthorpe -quien contrajo matrimonio recientemente con uno de los hijos de Sir Richard Branson, fundador de Virgin Airlines en Sudáfrica-, la que puede no ser tan bien recibida en Buckingham. Bella, como es conocida, mantuvo un escarceo con el Príncipe Guillermo en el año 2005 tras concederse éste un tiempo con su actual mujer, Catalina Middleton. Bella, una afamada actriz, conoce a Guillermo desde hace tiempo, ya que su hermano Jacobi siempre integró parte del círculo de amigos más cercanos del hijo mayor de Carlos de Inglaterra al compartir la misma afición por el polo. Si finalmente Enrique y Cressy dan el paso, a Catalina no le quedaría más remedio que compartir el pastel real con su peor enemiga.

Los progenitores de Cressida han procurado siempre una exquisita educación para su hija, que ha cursado sus estudios en los mejores centros. Tras graduarse en la Universidad de Leeds, donde compartió pupitre con una de las ex novias más estables de Enrique, Chelsea Davis -y con la que por cierto guarda un sospechoso parecido-, optó por el mundo de la interpretación y la danza en la Royal Ballet School. Poco después continuó su formación en el Trinity Laban Conservatory.

Gusto por las fiestas

Lo que sí queda claro es que la bailarina encaja con ese espíritu juerguista y desenfadado del Príncipe y se muestra comprensible con sus salidas de tono. El verano pasado ya se enfrentó a que el mundo entero contemplara las fotografías de un Enrique completamente ebrio, bailando desnudo en una mesa de billar, durante un alocado viaje a Las Vegas.

La pizpireta Cressy disfruta de la noche londinense tanto como el Príncipe, y precisamente en una de esas selectas fiestas, nació el amor, tras ser presentados por la prima de Enrique, Eugenia de York. Ahora sólo el tiempo desvelará si Londres vuelve a sacar las pamelas para asistir a la segunda gran boda real de la década.