El retiro dorado de «Amy Martin» y Carlos Mulas
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El retiro dorado de «Amy Martin» y Carlos Mulas

Meses después del escándalo de «Amy Martin» el ex director de la Fundación Ideas pasa el verano con su novia

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Carlos Mulas e Irene Zoe Alameda han sufrido juntos los rigores del verano de Washington, que suele ser de mal llevar por su alta temperatura y, sobre todo, por su gran humedad. A pesar de que, cuando el pasado mes de enero estalló el «caso Amy Martin» (el seudónimo literario secretamente usado por ella), la escritora y cineasta se refirió a quien era director de la Fundación Ideas como su «exmarido», en realidad ambos continúan con su relación íntima, según aseguran quienes les han visto en la capital estadounidense.

Durante de julio y agosto la pareja ha aparecido junta con frecuencia en la piscina próxima a la residencia registrada de Mulas, quien trabaja en Washington como asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata de una piscina para los bloques de viviendas circundantes, en el área de Chevy Chase, la vecindad en la que residieron la Infanta Doña Cristina, Iñaki Urdangarín y sus hijos hasta el año pasado.

«No tuve dudas»

«Ella le lee a él textos; él los escucha tumbado. Comentan y toman el sol», afirma una de las personas que ha sido testigo del particular plan veraniego de ambos. A pesar que aparentemente la pareja rehuía cuidadosamente la presencia de españoles, otros usuarios de la piscina les reconocieron. «Sobre él no tuve dudas, y de ella comprobé las imágenes que habían salido en enero internet cuando la polémica. Lo que me llamó la atención primero es eso de leerse papeles en la piscina, algo que no suele hacer la gente», afirma quien hizo la foto.

El gusto por la escritura de Alameda viene de atrás. «El siempre había leído todo lo que yo le mostraba por el hecho de ser mío», explicó ella a «Vanity Fair» en una entrevista publicada el pasado mes de junio. El artículo daba a entender una relación con el economista ya extinguida (quien entrevistaba hablaba de «exmarido», Alameda no cuestionaba el término), pero la novela «Sueños itinerantes» esquivó la respuesta cuando fue inquirida directamente. «¿Mantienes contacto con Carlos Mulas a día de hoy?», le preguntó la revista. Su contestación: «sobre mis relaciones personales no preferiría no hablar». Días después ambos lucían bañador en la piscina.

Firma falsa

El «caso Amy Martin» estalló en enero, cuando se supo que quien firmaba así en la revista de la Fundación Ideas, perteneciente al PSOE, era en realidad Irene Zoe Alameda, mujer del director de esa entidad de pensamiento socialista. Carlos Mulas aseguró que no sabía que Amy Martin era una firma falsa, ni que quien estaba detrás del nombre era su esposa. Entre 2009 y 2012, la tal Amy Martin cobró 35.000 euros por catorce artículos y otros tantos textos que sirvieron de documentación para la contribución de otros colaboradores de la revista. Alameda dice haber devuelto después esa cantidad a la fundación, como donación.

Al destaparse que Amy Martin, una supuesta analista estadounidense de política internacional, no existía, Alameda desveló que era una creación suya. A pesar de asegurar a los medios que ambos llevaban tiempo separados, el PSOE decidió cortar la cabeza de Mulas, por conducta impropia. «Me duele mucho haber causado perjuicio a Carlos Mulas y la Fundación Ideas, una institución que merecía la pena. Haría cuanto estuviera en mi mano para reponer el daño que mi insensatez ha causado», dijo en enero a «Vanity Fair».

Consultor del FMI ya desde medio año antes, tras varios contactos previos con este organismo internacional, Mulas se concentró a partir del escándalo de enero en su actividad en la capital de Estados Unidos. Mulas fue subdirector de la Oficina Económica de la Moncloa, es profesor titular de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y ha colaborado con varias actuaciones del FMI en relación a la actual crisis económica. Su vigente contrato con el Fondo es por dos años, hasta agosto de 2014. Forma parte del programa de asesores de ayuda técnica dentro del departamento de finanzas públicas de la institución. La función del programa es facilitar ayuda técnica en gestión de políticas fiscales, lo que incluye asesoría en materia de impuestos, aduanas, contabilidad, gestión de la deuda o reforma de la Seguridad Social. Si bien su sueldo no ha sido especificado públicamente por el FMI, su retribución anual, que es libre de impuestos por tratarse de un organismo internacional, podría rondar los 100.000 dólares (unos 76.000 euros).

Alameda también se ha refugiado en EE.UU., país en el que ya ha residido anteriormente. «Después de que saltara todo el escándalo, decidiste irte a vivir fuera. Aún no has vuelto. ¿Por qué?», le preguntó «Vanity Fair». «En realidad ya trabajaba fuera, en Estados Unidos, desde hacía un tiempo», respondió Alameda, «ha sido más el tiempo que he vivido fuera de mi país que en él. Lo que sí decidí en enero es que iba a dejar de ir tan a menudo a España».