Shakira con su padre, William Mebarak, autor del libro «Al viento y al azar»
Shakira con su padre, William Mebarak, autor del libro «Al viento y al azar» - INES BAUCELLS

Shakira arropa a su padre en la presentación de su libro

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«Mi hijo va a tener un gran ejemplo: un abuelo que tiene muchas historias que contarle», explicó ayer Shakira en la presentación en Barcelona del quinto libro de su padre, William Mebarak, el primero que se edita en España, «El viento y el azar», por Planeta. A pesar de que la cantante está a punto de tener a su primogénito, con Gerard Piqué, no quiso dejar de acompañar a su padre. Su madre , su hermano Tonino y sus suegros también estuvieron presentes.

«En Barranquilla, mi papá no es el padre de Shakira sino más bien yo soy la hija de William», explicó la cantante sobre la buena fama que tiene el médico, joyero y periodista en su ciudad. Durante muchos años tuvo una columna en el periódico El Heraldo, el mismo donde también empezó su carrera Gabriel García Márquez.

El padre de la cantante se confesó como un «gran admirador de mi hija, de su capacidad para entregarse a la vida y a los escollos que tiene una carrera como la de ella». «Es tesonera y de gran talento», agregó. «Ha sido la piedra angular de mi existencia, es mi debilidad», contestó ella. «Desde que llevaba a autenticar mis primeras canciones, cuando tenía 7 u 8 años, hasta ahora», explicó.

«No puedo predecir qué tipo de madre voy a ser», confesó. «No sé si mi hijo vendrá con más cargas o ventajas a este mundo por ser hijo de una, bueno, de dos, personas muy famosas», apuntó sonriente. «Lo ayudaremos con todo el amor que seamos capaces de darle», dijo, ataviada de negro, con una blusa de gasa que dejaba ver su prominente barriga, pantalones muy ajustados y unas plataformas altísimas negras, con tacón dorado .

La cantante estuvo pendiente durante toda la presentación de su madre, dándole caricias y acomodándole el peinado. A su padre, le sugirió que se quitara las gafas, mientras le decía, desde la primera fila que así se veía mejor. Su hermano, que vigiló desde la orilla que todo se desenvolviera correctamente, le acercó su chaqueta a la barranquillera al menor signo de frío, y cuando la cantante tuvo sed, alguien inmediatamente le trajo agua. Piqué, por su parte, dejó que su suegro y la futura madre de su hijo fueran los protagonistas de la noche. Se espera que Shakira tenga a su bebé en esta ciudad las próximas semanas.