Mario Moretti (Crocetta del Montello, 1952) no es un empresario al uso. Nacido en el seno de una de las grandes dinastías de la industria vinícola italiana, estudió Agricultura y Enotecnia y desde muy joven asumió las riendas del negocio familiar. Sin embargo, con casi 50 años, una edad en la que muchos hombres de éxito comienzan a planear su retirada, Moretti hizo todo lo contrario: empezó de nuevo.
A mediados de la década de los 90 creó la marca de zapatos Geox, una firma que revolucionó el sector con el invento de «la suela que respira». «Muchos se rieron de mí cuando quise explicarles mi prototipo de calzado. Ahora, mi marca es la número uno de Italia y está entre las primeras del mundo», dice triunfante en un encuentro con ABC en el Hotel Ritz de Madrid.
Según la revista «Forbes», Moretti ya es parte del club de los «super ricos» italianos junto a otros magnates de la moda como Giorgio Armani, Miuccia Prada o los Benetton. «En un comienzo me sentí discriminado por ese mundo», reconoce el empresario que, con una fortuna personal de 1.300 millones de euros, ocupa la decimotercera posición en el ranking de los más acaudalados de Italia. Lejos de darse por vencido, ahora es él quien está dando una lección de estilo a sus competidores. Hace tres temporadas fichó al diseñador británico Patrick Cox, uno de los mejores zapateros del mundo, para crear colecciones-cápsula (ediciones limitadas) y asumir la dirección creativa de la línea masculina.
«Gracias a la colaboración de Patrick estamos cada vez más cerca de las tendencias. Ya no solo hacemos zapatos innovadores, sino también a la moda», dice Moretti. Bajo la dirección creativa de Cox, las colecciones de Geox han seducido a celebrities como Elton John, Paul McCartney, Liam Gallagher o Gerard Butler. «Ojo, jamás le pagamos a ningún famoso para que use nuestros zapatos. Nuestra única estrella es el calzado», dice, evitando dar detalles de su amistad con Sir John o Sebastian Vettel, quien acaba de ganar el Mundial de Fórmula 1 con las zapatillas que Geox ha diseñado para la escudería Red Bull.
A toda velocidad
Como muchos hombres poderosos, Moretti es adicto a la adrenalina. Pese a trabajar doce horas diarias suele hacerse un hueco para disfrutar de su colección de motos «vintage» de la casa Guzzi y administrar las bodegas y establos familiares, conocidos con el nombre «La Gioiosa» (La feliz). «Mi cerebro está en los zapatos, pero mi corazón está en los vinos. Nací en una familia vinícola y estudié Enología, así que, como comprenderá, amo el vino», dice.
«Ahora la gente tiene miedo de gastar»
Los paseos en moto por la campiña del Véneto en plena debacle económica internacional pueden parecer una excentricidad, pero es que para Moretti no hay crisis. «Es obvio que la gente tiene miedo de invertir y gastar dinero en Italia, España, Portugal o Grecia. Pero nosotros estamos invirtiendo más en mercados emergentes como Rusia, China o Europa del Este. En China, por ejemplo, inauguramos la primera tienda hace unos años, y ya estamos a punto de contar con 400», explica. No obstante, más del 60 por ciento de su negocio sigue estando en Europa: de las 1.195 tiendas que tiene en todo el mundo, 759 operan en el viejo continente.
Héroes y villanos
«Abro mis tiendas cerca de las de Zara»
Quien no le merece tantos respetos es Silvio Berlusconi, que esta semana ha anunciado su regreso a la política. «Voy a ser sincero. Su vuelta sería una catástrofe para Italia y el resto de Europa. Tengo toda mi fe depositada en Mario Monti, una persona que tiene una excelente reputación sin ser un político al uso. Mario es un estadista, conoce Europa, ha trabajado en la Unión Europea y sabe cómo funciona ésto». El «rey del zapato» mantiene los pies en la tierra y la vista en el mundo.









