El «boom» de las galletas y cupcakes ha llegado para quedarse

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Patricia Alonso y Fedra Martínez podrían encajar en un grupo de emprendedores denominado «soñadores - realistas»; detrás de «La galleta prometida» se encuentra el trabajo de estas dos socias convencidas de la solvencia del sector de la repostería creativa a largo plazo: «No es para nada una moda, ha llegado para quedarse. La gente nos cuenta que sus abuelas ya hacían flores de azúcar».

Fedra pertenece a la tercera generación de pasteleros de su familia, ambas, invirtieron casi un año en formarse y abrir su primera ventana al mundo, una web para vender galletas decoradas. La tienda física y los cursos vinieron muy rápido, pero no fácilmente.

«Dificultades, todas. Vas a muchos sitios y casi te lo quitan de la cabeza» comenta Patricia, se embarcó en el proyecto al poco tiempo de ser madre, con la idea de tener un horario mejor, pero la crisis ha marcado su trayectoria emprendedora: «Me decían que estaba loca, que esto no se puede hacer. Tal como están los tiempos, “olvídate”».

Reconoce que no es la gallina de los huevos de oro. También que, en estos momentos, cupcakes y galletas están de moda, pero no tiene miedo, ya que es un negocio que funciona a pleno rendimiento en otros países desde hace décadas. Y en España, acaba de aterrizar.

Diversificar, la clave

Patricia recuerda que, como en cualquier negocio, el secreto para mantenerse es no poner todos los huevos en la misma cesta; su empresa mantiene una web de pedidos que elaboran en el obrador de la familia, una tienda física donde venden accesorios, realizan cursos de repostería y celebran cumpleaños infantiles.

Las clases para decorar galletas y elaborar cupcakes son una de las patas principales de la empresa. Para ello, cuentan con la ayuda de Juhee Kim, diseñadora gráfica experta en la decoración de galletas con glasa, una técnica algo compleja, que da como resultado galletas que podrían enmarcarse.

Fedra se encarga de enseñar las posibilidades del fondant, el favorito de los niños por su parecido con la plastilina. El programa de televisión MasterChef Junior, también ha aportado su granito de arena para dar un empujón a esta aventura empresarial, los cursos de decoración se llenan de niños deseando convertirse en chefs.

El componente artístico es una parte importante del negocio, en opinión de Patricia, este tipo de repostería cuenta con la ventaja de que, para el cliente, tiene más de manualidad que de cocina y se convierte en una forma de ocio y no sólo en un bien de consumo. «El pelotazo hoy ya no existe, lo que hay detrás es mucho trabajo. Aunque me digan que estoy loca, creo en esto y voy a continuar».