Las bodas en las principales religiones no católicas
Judíos, hindúes, musulmanes, mormones, sijes, ortodoxos, budistas y protestantes - g. llona

Las bodas en las principales religiones no católicas

Los credos minoritarios en España siguen distintos rituales y costumbres en sus ceremonias nupciales

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Los credos minoritarios en España siguen distintos rituales y costumbres en sus ceremonias nupciales

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  1. Las ocho comunidades

    Judíos, hindúes, musulmanes, mormones, sijes, ortodoxos, budistas y protestantes
    Judíos, hindúes, musulmanes, mormones, sijes, ortodoxos, budistas y protestantes - g. llona

    En torno a un 2% de los españoles profesa una religión diferente de la católica. Esta minoría está formada por creyentes que viven en un país cuya cultura ha quedado históricamente determinada por la mayoritaria fe de los seguidores del Papa. Con todo, no han perdido las costumbres propias de su confesión, entre otras las relacionadas con la institución del matrimonio. Judíos, musulmanes, mormones, hindúes, sijes, protestantes, ortodoxos y budistas realizan en sus bodas diferentes rituales. En cada credo, los contrayentes visten de diversas maneras y el significado de la unión de un hombre y una mujer tiene un significado distinto.

  2. Judaísmo

    Boda judía
    Boda judía - flickr

    La consagración del matrimonio en el judaísmo tiene lugar bajo la «jupá» o palio nupcial, que se puede levantar en una sala o al aire libre. «Es el primer techo en común de la pareja, bajo el que se reúnen los miembros de ambas familias», afirma a ABC.es Nily Schorr, del equipo de prensa de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE). Antes de comenzar la ceremonia, es costumbre que la novia dé siete vueltas alrededor del novio. «Simbolizan la capacidad que tiene la mujer judía de construir murallas de protección del hogar y la familia, así como de destruir las murallas internas que la dividan y debiliten», explica esta portavoz.

    «Yo soy de mi amado y mi amado es mío»Son dos los pasos necesarios para que una consagración matrimonial sea reconocida como legítima por la ley judía. El primero es la expresión pública de los contrayentes de su decisión de unirse en matrimonio, refrendada con un simple anillo que el novio coloca en el dedo índice de la mano derecha de la novia mientras pronuncia en hebreo y en voz alta la fórmula «por este anillo me quedas consagrada, según la ley de Moisés y la tradición de Israel». «Actualmente es costumbre que también la novia coloque un anillo al novio pronunciando un versículo del Cantar de los Cantares, como el que dice “yo soy de mi amado y mi amado es mío”, pudiendo agregar “por este anillo me quedas consagrado, según la ley de Moisés y la tradición de Israel”», afirma Schorr. «El anillo es, desde siempre, símbolo de eternidad por su forma, y de solidez por el metal de que está hecho», añade.

    El segundo paso es la lectura del tradicional contrato matrimonial judío, la «ketubá», y su firma por los testigos. «La “ketubá” está escrita en arameo, la lengua popular de los judíos durante su exilio babilónico hace dos milenios, porque fue entonces cuando un sabio la creó para preservar los derechos de la novia. Por esta razón solía ser entregada, para su resguardo, a la madre de la novia», cuenta esta portavoz de la FCJE. Tras la lectura llegan las «sheva brajot» o «siete bendiciones». «Son deseos de amor, armonía y hermandad entre la pareja, y acostumbran a ser recitadas y cantadas por invitados ilustres y amigos. La primera de estas bendiciones es la del vino, que beberán ambos contrayentes», explica Schorr.

    Como colofón, uno de los momentos más llamativos de la ceremonia nupcial: la ruptura de la copa de cristal por parte del novio mientras recita en hebreo «si te olvidare, ¡oh Jerusalén!, olvídeseme mi diestra. Péguese mi lengua al paladar si no te recordare, si no alzare a Jerusalén a la cabeza de mis alegrías». «El estallido de cristales en medio del júbilo viene a recordar un evento trágico, la destrucción milenaria del Templo de Jerusalén, aunque también simboliza la copa de la que bebieron los novios durante la ceremonia, subrayando que esta unión recién consagrada es cierta, firme y definitiva. Por ello, acto seguido se exclama “mazal tov!”, “¡felicidades!”, y comienza la fiesta», cuenta esta portavoz de la FCJE.

    En la boda, los novios acostumbran a vestir como es costumbre en las ceremonias civiles o religiosas en España. «La vestimenta depende del estilo de vida de la pareja, que será más o menos formal. Aunque el novio suele llevar traje y la novia un vestido claro», explica Schorr. Durante la ceremonia todos los hombres llevan una «kipá» o solideo. «El novio acostumbra a ponerse el “talit”, un chal que se utiliza durante los servicios religiosos, y la novia llega a la “jupá” con el velo puesto y lo retira para tomar el vino», afirma. Tras el rito del matrimonio, es la hora del convite y la fiesta, caracterizados por su diversión y bailes tradicionales. «Se acostumbra a levantar a los novios en sillas mientras los invitados bailan a su alrededor. Es tradición entretener y alegrar a la pareja, por lo que amigos y familiares preparan intervenciones, discursos y brindis que se suceden a lo largo del convite», explica Schorr.

    Un reencuentro

    Para el judaísmo, el matrimonio es una reunión. «La mística judía considera que es el reencuentro entre dos partes que al nacer se hubiesen separado. Asimismo se establece un paralelismo entre la unión de la pareja con la del pueblo judío con Dios, celebrada en el monte Sinaí mediante la entrega de la Torá», explica Nily Schorr. Con todo, en esta religión es posible el divorcio: «Según la tradición judía ambos miembros de la pareja deben estar de acuerdo en disolver el matrimonio, aunque es el marido quien formalmente otorga el divorcio a la esposa, que a su vez lo recibe», cuenta.

    Si quiere poner fin a su unión la pareja deberá dirigirse a la autoridad rabínica y exponer su deseo de formalizar el «guet», o disolución del matrimonio. «Frente al “Bet Din”, tribunal compuesto por tres rabinos competentes en las leyes de matrimonio y divorcio, el escriba redacta un texto en el que quedan reflejados los nombres de los cónyuges y la fecha y la ciudad en que se emite. Una vez completado y leído el escrito del “guet” públicamente frente a dos testigos piadosos, que no deben estar relacionados entre sí ni con el marido o la esposa, el documento es rasgado como señal de que ha sido utilizado y no puede volver a usarse», explica Schorr. «Tras este ritual, las dos partes reciben sendas cartas oficiales, denominadas “de liberación” o “ptor”, que señalan que el “guet” ha sido otorgado y que confirman el derecho a contraer nuevamente matrimonio», añade.

  3. Islam

    Novia en una boda musulmana
    Novia en una boda musulmana - flickr

    Para conocer el casamiento en el mundo musulmán, ABC.es se ha puesto en contacto con la Junta Islámica de España. «El islam no es especialmente ritualista», asegura Yusuf Cadelo, miembro de esta organización y experto en religión y cultura islámicas. «Lo básico es un juramento ante testigos según el cual el contrayente deja constancia de que la mujer con la que va a casarse no es su hermana ni hija de nadie con quien haya cohabitado, que no ha prestado el juramento a ninguna otra mujer que esté viva, que no se casa premeditadamente por un plazo de tiempo y que no es su voluntad casarse con engaño, mala intención o por venganza, sino por Alá. La mujer, después, hace lo mismo ante el novio», explica.

    «Los invitados entran, salen, regresan otra vez. Es común que la boda dure varios días»En la boda en sí se recita la primera sura del Corán, se realiza un sencillo rito en el que los novios se dan de comer y beber mutuamente dátiles y leche y se firman los documentos para el registro del contrato matrimonial. «Además del testigo y el padrino o “wali”, no suelen estar presentes más que los muy allegados. Otra cosa es la fiesta que sigue al casamiento, que da inicio realmente a la convivencia de los novios», afirma Cadelo.

    En lo relativo a la vestimenta influyen mucho las costumbres locales. «La sencillez del acto del casamiento en sí, en el que la novia ni siquiera usa maquillaje, contrasta con la pompa y fastuosidad habitual de la celebración popular, en la que se tira la casa por la ventana. El novio hace uso del atuendo de gala nacional. En el Magreb se usa candora blanca o muy clara, bombachos a juego, babuchas y tocado, que puede ser un fez o un turbante. El fez, la chilaba blanca y las babuchas amarillas son otras de las opciones más corrientes», explica el experto.

    «En el mundo árabe, que no en la mayoría de países islámicos, lo propio de la novia es lucir varios vestidos o caftanes, que irá cambiando a lo largo del tiempo que se prolongue la celebración. Se suele empezar con un vestido verde y siempre adornado con muchas joyas, pedrería y abalorios de plata y oro. Destacan profusos cinturones y diademas. Hay también un intenso trabajo de peluquería y maquillaje durante cada presentación en público. Manos y pies se decoran delicadamente con jena con arabescos y motivos naturales», cuenta Cadelo. «Es habitual que el vestido blanco se reserve para la última noche de fiesta. Con él la novia se encamina hacia la casa en la que se va a iniciar la convivencia, casi siempre de madrugada», asegura.

    Tras el casamiento, la fiesta: «El verdadero inicio de la vida en común de la pareja», afirma Cadelo. «Es todo lo grande y duradera que las familias puedan permitirse. Siempre hay muchos invitados, incluidos amigos de la familia que no dudan en viajar desde lejos para asistir al casamiento. Es habitual que haya fiestas simultáneas en la casa del novio y de la novia, en las que contrayentes e invitados disfrutan de la música y los manjares alrededor de mesas. Los primeros, sentados en unos tronos espléndidos confeccionados con ricos tejidos», cuenta. Y no puede faltar la comida, rica y abundante: «Casi siempre se da muerte a uno o más corderos, o una ternera, y las cocinas funcionan día y noche. Los dulces de almendra y miel y el té juegan también un papel muy destacado», explica el experto de Junta Islámica.

    La fiesta parece no tener fin: «Los invitados entran, salen, regresan otra vez. Es común que la celebración dure varios días», afirma Cadelo. «Se baila continuamente al ritmo incesante de la música popular, y todos aguardan el momento de poder fotografiarse junto a los nuevos esposos. En cierto momento los novios son izados en sendos tronos y paseados en andas por los salones o jardines. Son días de mucha alegría», cuenta.

    Un compromiso ante Alá

    En una religión en la que no existe el celibato voluntario es mucha la importancia que se le da a la institución de la familia, y por lo tanto al matrimonio. «Todos los musulmanes están llamados a casarse, y por lo tanto a contraer este compromiso ante Alá», dice Cadelo. «El matrimonio es para siempre, lo que no quiere decir que, bajo determinadas circunstancias, no pueda disolverse. Sobre los motivos y consecuencias del divorcio no hay completa unanimidad entre las diferentes escuelas de derecho a que se adscriben los pueblos musulmanes, y los ordenamientos civiles de cada país de tradición islámica difieren, pero, en definitiva, el divorcio es aceptado», explica el experto de Junta Islámica.

    Por su parte, Muhammad Escudero Uribe, portavoz del Centro de Información de la Junta, resalta que el matrimonio islámico «conlleva unas responsabilidades para los contrayentes, tanto de respeto mutuo y amor, como de cooperación, apoyo y afecto». El incumplimiento de alguna de estas condiciones, podría conducir a la nulidad y disolución del contrato matrimonial.

    «Además, existe la llamada “dote”, que el marido ha de entregar a la esposa en el momento de la celebración del casamiento y que puede ser desde una entrega simbólica a una suma económica. Cabe destacar la obligación del marido de mantener a la esposa durante la duración del matrimonio. Debe proporcionarle vivienda, manutención y vestimenta. Los bienes y propiedades de la mujer son exclusivamente suyos y los podrá administrar a su antojo», explica Escudero. «Del vínculo matrimonial derivan también las normas relacionadas con la herencia, la custodia de hijos y otros aspectos. No obstante, estas cuestiones están sujetas a la aplicación de los códigos y leyes de cada país, donde puede o no haber influencia religiosa», aclara el portavoz.

  4. Mormonismo

    «Sala de sellamientos» del templo de Buenos Aires
    «Sala de sellamientos» del templo de Buenos Aires - ijsud

    Las parejas mormonas, o de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tras casarse civilmente van a los templos para efectuar el ritual conocido como «sellamiento como matrimonio eterno». Según explica para ABC.es Faustino López, portavoz de esta comunidad religiosa en España y uno de sus líderes en Europa, «en nuestro país los "sellamientos" se realizan en el templo de Madrid, mediante una sencilla ceremonia en la que por medio de la autoridad del sacerdocio el esposo y la esposa queda unidos para esta vida y para la vida después de la muerte».

    «La pareja queda unida para esta vida y para la vida después de la muerte»De hecho, esta es una de las creencias más importantes de los seguidores del profeta Joseph Smith: «La familia debe existir en este mundo y en el otro, para siempre», afirma López. Tal y como contó en su día a ABC.es el portavoz mormón, «la Otra Vida será muy semejante a esta». Los fieles de esta religión creen que, cuando resuciten, formarán junto a sus familiares «sociedades en otros mundos y galaxias».

    Aunque tras el casamiento la pareja viste de acuerdo con la costumbre española u occidental, dentro del templo lo hace por entero de blanco. A novios e invitados, la Iglesia les pide vestir «de manera apropiada» y adecuada a la solemnidad del momento. Ella podrá vestir su traje de novia dentro del templo, pero éste tendrá que ser de manga larga, no escotado y, preferiblemente, sin gran cola. A la ceremonia en sí sólo pueden asistir miembros de la Iglesia que cuentan con una acreditación especial o «recomendación» para entrar en los templos mormones, y no muchos, pues las salas en las que se efectúan los «sellamientos» no suelen poder albergar grandes grupos. Las cámaras no están permitidas ni durante la celebración del ritual ni en ninguna parte dentro del templo. Así, las fotografías quedan para cuando la pareja haya salido del edificio.

    En el centro de la «sala de sellamientos» se encuentra un altar, y colgados de dos de sus paredes y enfrentados entre sí hay dos grandes espejos, en los que se refleja hasta el infinito lo que ocurre en este lugar sagrado. Los templos mormones cuentan también con una habitación donde la novia se pueda vestir cómodamente. Mientras se lleve a cabo el casamiento, que suele durar media hora, los familiares y amigos de la pareja que no son miembros de la Iglesia o no cuentan con la antedicha acreditación esperarán a los novios en otra sala que normalmente se encuentra junto a la entrada del edificio o en un «centro para visitantes».

    Tras la boda se suele celebrar un banquete cuyas características «dependen de cada pareja y sus familias, porque es algo ajeno a la ceremonia del casamiento o “sellamiento”», afirma el portavoz mormón. Por otra parte, aunque el matrimonio en esta iglesia es para la eternidad, «si una pareja se divorciara de su casamiento civil podría solicitar un permiso especial para que el sellamiento del templo quedase también anulado», explica López.

  5. Hinduismo

    Boda hindú
    Boda hindú - jrc

    El matrimonio es en el hinduismo un sacramento que recibe el nombre de «Vivaha Samskara». «Es un ritual muy elaborado y colorista, que además de la natural presencia de los novios y el “purohit” o sacerdote, requiere de la presencia y participación de los familiares de ambas partes contrayentes», explica para ABC.es el sacerdote hindúJuan Carlos Ramchandani. Aunque en España los hindúes se suelen casar en un templo -si tienen uno cerca- o en un hotel o local social de la comunidad, «tradicionalmente, las bodas en la India se ofician en el “vivaha mandapam”, una especie de pabellón o lugar especifico dentro del complejo del templo», afirma Ramchandani.

    La pareja escoge el día de la boda tras haber consultado con un astrólogo«La novia suele vestir de color rojo con bordados dorados o plateados. Puede ser con el tradicional “sari”, o con el “gagra choli”, que es otro tipo de vestimenta. También lleva una serie de joyas muy específicas como son las “churis” o pulseras de color rojo, varios collares, el pendiente en la nariz, campanitas tobilleras y así hasta 16 tipos diferentes de ornamentos», explica el sacerdote. «Por su parte, el hombre suele vestir con “dhoti” y “kurta”, que son ropas tradicionales hindúes de color crema o blanco con bordados de colores», añade. Con todo, ahora la moda es que el novio vista de traje occidental de color oscuro.

    Antes de la boda propiamente dicha, se pueden realizar otros rituales que, dependiendo de la capacidad económica de la familia, pueden durar hasta varios días. «Son la fiesta de “Mehendi”, en la que se le pintan las manos y los pies con jena a la novia, y la del “Sangit”, organizada por la familia del novio con música en directo y bailes», cuenta Ramchandani, que advierte: «Se trata de celebraciones de reciente creación y que, por supuesto, no son obligatorias».

    El día de la boda no se escoge al azar, se busca que sea propicio y se elige tras haber consultado con un astrólogo o «jyotish» que ofrecerá a la pareja varias fechas. «No se suelen celebrar bodas los sábados, pues este día esta regido por Saturno, “Shanivar”, que no favorece las relaciones de pareja», explica el sacerdote.

    Durante la ceremonia se realizan una serie de votos ante el fuego sagrado «Homa». La culminación de la boda viene con el «sad pheras» o siete vueltas alrededor del fuego, y el «saptapadi» o siete pasos que los novios dan juntos mientras dicen sus votos. «A partir de ese día, la mujer llevará un collar sagrado o “mangal sutra” y una marca de color bermellón en la frente o “sindur” como símbolo de que está casada. Además, la pareja llevará un anillo de matrimonio en el dedo anular de la mano derecha», cuenta Ramchandani. Finalizada la boda en sí, que dura entre dos y cuatro horas, se celebra un banquete vegetariano durante el que los novios reciben los regalos, sean estos dinero en metálico u objetos.

    Cosas de los ingleses

    El matrimonio es la piedra angular de la sociedad hindú, para la que es muy importante que las parejas tengan hijos y que estos nazcan y crezcan en un entorno espiritual adecuado. Por otra parte, en esta religión no existe el divorcio tal y como lo entendemos en occidente. «El divorcio legal llegó a la india con los ingleses. Hoy el hinduismo es tolerante con el divorcio por causas justificadas, y da permiso a ambas partes para rehacer sus vidas, si bien es cierto que todavía esta mal visto que la mujer se vuelva a casar», explica el sacerdote Ramchandani.

  6. Sijismo

    Boda sij
    Boda sij - abc.es

    El casamiento en el sijismo tiene el nombre de «Anand Karaj», expresión que en idioma punyabí significa «unión divina» o «unión alegre», y dura más de un día. Tal y como explica para ABC.es Gagan Deep Singh, presidente de la comunidad sij española, «las familias de la pareja piden que se realice unos días antes un “Akhand Path Sahib Ji”, esto es, la lectura ininterrumpida de todo el Sri Guru Granth Sahib Ji [el libro sagrado de esta religión] durante 48 horas». Este acto supone una petición de bendición divina a la unión del novio y la novia.

    La ceremonia en sí se desarrolla dando cuatro vueltas, que reciben el nombre de «Laavan», alrededor del libro sagrado. «Pero antes se presenta el “prashad”, que es un dulce que se ofrece en primer lugar al Sri Guru Granth Sahib Ji, y después se realizan unos cánticos o “kirtan” acompañados con instrumentos musicales», afirma Gagan Deep. En un primer momento la pareja se sienta entre los asistentes a la boda en la «gurdwara» o lugar de culto sij, y más adelante, cuando tiene lugar la parte central del ritual, frente al libro. La novia ocupando el lado izquierdo del novio.

    «La unión va más allá del simple amor. Dos cuerpos comparten una misma luz»«Primero se hace una oración o “ardas”, y posteriormente el “granthi”, que es quien dirigirá la ceremonia y leerá el Sri Guru Granth Sahib Ji, toma un “hukam” o mensaje de Dios tras abrirlo por una página de forma aleatoria», cuenta el presidente de la comunidad sij. «Luego se coloca el “palaa”, que es un pañuelo largo, en el hombro del novio. El extremo derecho del pañuelo estará en las manos del novio, y el izquierdo en las de la novia», explica.

    Es justo en este momento cuando la pareja da las cuatro vueltas del «Laavan» alrededor del libro sagrado. «Las vueltas al Sri Guru Granth Sahib Ji les recuerdan que éste es el centro de sus vidas», afirma Gagan Deep. Con cada vuelta, rememoran sus cuatro compromisos: ser auténticos, ser rectos, permanecer en el camino espiritual y comunicarse con sus almas a través de la práctica espiritual. Por último, se entonará la canción de la “Khalsa”, se realizará una oración para todos los asistentes a la boda, se leerá el mensaje que Dios dio al abrir el libro sagrado de forma aleatoria y se distribuirá el antedicho dulce «prashad».

    Tanto el novio como la novia visten durante la boda la «chola», que podrá ser de color blanco, azul, negro o naranja, este último sagrado en la religión sij. La pareja no lucirá joya alguna. «Un sij no lleva joyas, pinturas, adornos, ni nada parecido, porque un sij vive de una manera sencilla», explica el presidente de esta comunidad. Tras la ceremonia se hace una comida común en la «gurdwara» en la que podrán tomar parte, sin excepción ninguna, todos los asistentes a la celebración. «Nadie puede ser excluido, está abierta a todos», afirma.

    «Una misma luz en dos cuerpos»

    El matrimonio sij es una «unión espiritual». «Va más allá del simple amor, pues dos cuerpos comparten una misma luz. El objetivo de la pareja no es vivir una vida de amor romántico o físico, sino vivir para encontrar el camino verdadero que lleve a la fusión con el infinito a través de una profunda vida espiritual», explica Gagan Deep. «La vida de un matrimonio sij tiene que ser una vida ejemplar, de dedicación, y que siga las enseñanzas de Sri Guru Granth Sahib Ji para mantenerse en ese estado de elevada espiritualidad, superando el ego y viviendo en entrega y sacrificio total por y para esa unión que es para toda la vida», añade.

  7. Budismo

    Buda
    Buda - otgonbayar ershuu

    De todas las religiones presentes en este reportaje, ésta es la única en la que no se celebran bodas. Fuentes de la Federación de Comunidades Budistas de España (FCBE) han explicado a ABC.es que «en el budismo no existe la ceremonia del casamiento como tal. No hay un ritual del matrimonio como tampoco lo hay del bautismo». En cualquier caso, reconocen que, en ocasiones, «fuera de Asia algunas parejas piden al maestro la bendición de su matrimonio».

    Para el budismo la unión de dos personas, como proyecto vital o espiritual, es muy importante, «pero no conlleva ningún ritual que establezca el matrimonio como tal», explican las antedichas fuentes. Así, en los países de mayoría budista la gente se casa, pero sin cumplir con ritual religioso alguno. «Para el budismo, en toda relación entre seres humanos se establece un vínculo kármico, y este es más intenso en un matrimonio, pero no existe casamiento».

  8. Cristianismo ortodoxo

    Boda ortodoxa
    Boda ortodoxa - wikimedia

    Para el cristianismo ortodoxo, el matrimonio es un sacramento. De hecho, compatible con el sacerdocio. «Hasta la Edad Media también era la práctica habitual en la Iglesia Católica, y en los primeros tiempos del cristianismo incluso los obispos podían casarse. San Pablo decía que un obispo tenía que estar casado. Ahora y desde el siglo IV en la Iglesia Ortodoxa los obispos son monjes, y la mayor parte del clero parroquial casado. Aunque solamente pueden casarse antes de ser ordenados como diáconos o sacerdotes», explica Andréy Kórdochkin, párroco ruso de la madrileña iglesia de Santa María Magdalena.

    En el casamiento ortodoxo la pareja entra en procesión en el templo. Así comienza un ritual en el que no hay votos ni juramentos. La boda está dividida en dos partes. La primera es la del «oficio de esponsales», que se celebra en el vestíbulo de la iglesia. En él se bendicen y se cambian los anillos. El del marido pasa a la mano de la mujer y viceversa. Después, la pareja entra en procesión por la nave central del templo. La segunda parte es la del «oficio de la coronación», en el que se ponen sobre las cabezas de los contrayentes sendas coronas, que simbolizan, al mismo tiempo, alegría y martirio. Por último, los novios beberán vino de la misma copa, acto que representa la unión ya consagrada.

    «En la Iglesia Ortodoxa los obispos son monjes y la mayor parte del clero casado»La vestimenta de los novios y la celebración posterior a la boda dependerán de la costumbre que haya en cada país. Esta circunstancia se entiende si se tiene en cuenta que, en principio, la Iglesia Ortodoxa está dividida en 15 patriarcados, cada uno correspondiente a una nación diferente.

    Por otra parte, en lo referente al divorcio el obispo Alejandro de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior, explica que éste sólo es aceptable «en algunos casos muy particulares, especialmente, cuando el matrimonio ha sido manchado con adulterio o destruido por circunstancias de la vida, como la ausencia prolongada y sin noticias de uno de los cónyuges».

  9. Protestantismo

    Boda en una iglesia metodista
    Boda en una iglesia metodista - flickr

    En las confesiones cristianas protestantes el matrimonio no es un sacramento y por lo tanto cabe su disolución, esto es, el divorcio. En el protestantismo el carácter civil de la unión de un hombre y una mujer prevalece sobre el religioso. Con todo, las distintas iglesias que tiene su origen en la Reforma del siglo XVI celebran rituales de características diferentes en los que se pide a Dios que acompañe a los novios en la nueva vida que inician juntos.

    Se reza por la pareja, pero sin seguir un ritual concreto común a todas las denominaciones protestantes. Algunas iglesias han fijado los criterios de sus propias ceremonias que incluyen cánticos, la lectura de pasajes de la Santa Biblia y la bendición del oficiante a los novios. Así, las costumbres litúrgicas cambian de una a otra iglesia y de uno a otro lugar pero, en cualquier caso, las relativas a la vestimenta de los novios y el convite o celebración posterior son muy parecidas a las católicas.