Blanca Suárez con una mascarilla de carbón
Blanca Suárez con una mascarilla de carbón - INSTAGRAM

La cosmética se tiñe de negro

Cada vez más firmas incorporan el carbón activo a sus productos para desintoxicar la piel

MADRIDActualizado:

Quién nos iba a decir que en nuestra carta a los Reyes Magos íbamos a acabar pidiéndoles carbón. Pero las redes ya arden con imágenes de celebridades con los rostros cubiertos de una espesa capa de mascarilla negra, y estas navidades, seguro, la carbotecnia encabezará más de una misiva. Pero ese color oscuro no es un mero capricho estético. La tonalidad de estos productos se debe a su ingrediente principal, el carbón activo, que ha ido conquistando a la cosmética y que cada vez más firmas están incorporando en sus formulaciones. En medicina natural y en la farmacia se empleaba ya para eliminar bacterias, venenos, productos químicos y otras micropartículas del organismo.

No se había aplicado como desintoxicante para la piel hasta que los estudios de algunos laboratorios han demostrado su eficacia para eliminar los puntos negros (ojo, no el acné), las impurezas y sobre todo, la polución. Tiene la propiedad de absorber sobre su superficie los iones de los elementos nocivos y la suciedad, y es capaz de eliminar todas las toxinas que nuestro cuerpo acumula a lo largo del día y que asfixian la tez. Además posee un doble efecto: por una parte, se deshace de los contaminantes producidos por factores exógenos y, por otra, restringe los procesos de oxidación, como la producción de radicales libres. Es decir, limpia en profundidad respetando las ceramidas naturales de la piel. Esa es la razón por la cual se emplea principalmente en forma de mascarillas purificantes (Black Purifying Peel Off Mask de Julia, Black Mask No Limit de Stendhal, Mascarilla Negra Efecto Détox L’Oréal Paris, Jabón Nórdico Détox de Natura Siberica, Sublime Black Mask de Collistar...).

Su color negro puede asustar, pero al no ser fruto de un colorante sino del propio activo, se absorbe sin dejar residuos ni manchar la piel o ropa. ¿El plus? Las máscaras de tisú denominadas «bubble» (Talika, Rodial, Kiko Milano…) elaboradas con un tejido de carbón que, al entrar en contacto con la piel, crean miles de burbujas de oxígeno formando una espuma densa (y blanca) que envuelve el rostro como si tuviera una auténtica máscara de oxigeno.

Pero este ingrediente ha trascendido a otros ámbitos con no tan demostrada seguridad, como es el caso de su uso como blanqueador dental. A través de imágenes y vídeos en redes sociales se ha expandido a nivel mundial el uso del carbón activo como si fuera una pasta de dientes. «Pero utilizarlo para el blanqueamiento puede traer nefastas consecuencias para los dientes», cuenta el odontólogo Iván Malagón. Este especialista asegura que no es un método recomendable para aclarar ni cuidar la dentadura. «Esta fórmula de blanqueamiento no ha sido validada ni desaprobada por la Asociación Dental Americana (ADA), ya que no se ha llevado a cabo ninguna prueba al respecto», indica. Por ello, recomienda no seguir utilizándolo hasta saber cómo afecta internamente a los dientes, tanto a corto, como a largo plazo. Los miembros de la ADA alertan de que al no conocer el poder de absorción de este material, se podría estar deteriorando el esmalte. Hagamos caso a los profesionales y no a los influencers.