Bárbara Lennie
Bárbara Lennie - Dani Blanco

Bárbara Lennie: «No todo vale para ser madre»

La actriz habla con ABC sobre sus rutinas de belleza y el momento personal que atraviesa

MadridActualizado:

Bárbara Lennie es, según Max Factor, el rostro más glamuroso del cine español «por su belleza y sofisticación ante las cámaras y por su talento como profesional». La actriz, que tiene en su haber un Goya y el Premio Feroz a la mejor actriz protagonista en «Magical Girl», y cuatro nominaciones a los premios de la Academia de Cine, confiesa estar «muy feliz» con este último reconocimiento «porque es la primera vez que me dan un premio que no tiene que ver con un personaje o con una película, por lo que estoy muy agradecida y muy sorprendida».

Madrileña de padres argentinos, debutó a los 15 años con «Más pena que gloria», y a sus 33 lleva dos decenas de papeles en sus espaldas, el último , «Una especie de familia», lo rodó en el país donde vivió hasta los seis años. ¿Qué hay en ti de argentina y qué hay de española? «Tengo una mezcla de identidades, aunque tira más a lo español porque he vivido más tiempo aquí. De argentina tengo la forma que tienen de relacionarse, de estar en contacto con lo íntimo, y sin embargo mi forma de trabajar y de relacionarme con los demás es muy de española», reconoce. Precisamente de relaciones familiares versa la cinta en la que ahora está inmersa, «Todos lo saben» del iraní Asghar Farhadi, «uno de los directores contemporáneos más interesantes que hay en este momento», según Lennie. «Interpreto a una mujer que trabaja en un viñedo junto a su marido, Javier Bardem, y se ve envuelta en una trama un poco oscura en torno a la familia principal del pueblo en el que viven», adelanta.

En primavera llegará su siguiente proyecto. Representará una función de Pablo Remón en el Teatro Pavón, pero hasta que llegue el momento se va a tomar, por fin, un respiro. ¿Cómo ha conseguido superar el maratón de los últimos dos años sin morir (físicamente) en el intento? «Me ha ayudado mucho dormir mis imprescindibles 8 horas, comer bien, tomar vitaminas y ginseng, y sobre todo, pasar mi tiempo libre con la gente que quiero, que es lo que realmente me llena de energía». ¿Y como hace para que su cutis no padezca los efectos de los maquillajes y caracterizaciones a los que se ha visto sometida en tan poco tiempo? «Me desmaquillo muy bien, llevo siempre agua mineral porque la sequedad de los platós es tremenda para la piel, me hidrato y bebo mucha agua».

En su tiempo libre le gusta regalarse mimos en algún spa («sin ir más lejos, después del Festival de San Sebastián me hice una buena limpieza con vitaminas»). Y, aunque le cuesta compaginar los rodajes y la vida familiar con el deporte, practica pilates para sentirse bien. «Mi cuerpo es mi instrumento de trabajo y cuanto más fuerte lo tenga y más en contacto esté con él, mejor. El deporte me despierta y me viene muy bien para desconectar. Se activan las células, el cerebro, el corazón bombea de otra forma…. También he empezado a meditar. Lo hago antes de arrancar el día, y si me toca madrugar mucho, lo hago de camino al trabajo porque me da una claridad mental inmediata. Es una especie de descanso muy profundo del cerebro y del cuerpo que te hace estar en el mundo de una manera más presente». Mirándola parece imposible que su belleza exterior e interior tengan algún punto flaco, pero confiesa que tiene mala circulación («me viene de familia»), la piel súper sensible y le salen calenturas. «Me pasa cuando estoy rodando “a full” o empezando un proyecto, es decir, cuando estoy baja de defensas». Lo que más le gusta de la piel que habita (fue chica Álmodovar en esta cinta) es lo moldeable que es a los cambios y lo que los disfruta. Y después de (sobre)vivir bajo varias capas de maquillaje en sus rodajes, en su día a día deja que su cutis descanse, «aunque cuando salgo con amigos me vengo arriba con una buena máscara o un tono potente en los labios».

Para sentirse una «chica mágica» le basta un buen perfume. Y lo que más le gusta en sus ratos de ocio es la vida hogareña. En el plano sentimental, vive un momento muy dulce junto a Diego Postigo, el que fuera marido de Bimba Bosé y padre de sus dos hijas, Dora y June. Le gustaría ser madre, aunque no sabe cuándo. En «Una especie de familia», Bárbara protagoniza una intensa historia sobre una maternidad frustrada, que encuentra en una adopción complicada la posibilidad de alcanzar su sueño. ¿Todo sirve para conseguir ser madre? «Creo que no sirve la explotación, creo que no sirve perjudicar a otro o pasar por encima de la libertad de otros. Creo que no todo vale para ser madre. No todo vale casi nunca, la verdad». ¿Hasta dónde serías capaz tú de llegar para conseguirlo? «No lo sé… Yo prefiero pensar que va a ser todo fácil, que la naturaleza hará su trabajo de la manera más fluida posible».