Los coloretes y sombras redondos de Bourjois son el buque insignia de la marca
Los coloretes y sombras redondos de Bourjois son el buque insignia de la marca - abc

El curioso origen del maquillaje: París, 1863

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La fórmula parece sencilla: se mezcla el polvo machacado con agua, se le añaden unos toques de nácar con color y se coloca en unos moldes abombados. Todo ello se mete al horno y… voilà!, conseguimos lo que fue el primer maquillaje cocido de la historia: el colorete en seco que servía para todo.

Todo ocurrió en 1863 en el Gran Bulevar de los teatros parisinos, cuando Jose-Albert Ponsin, un amante de la cosmética, decide que es hora de dejar de lado las incómodas barras de crema blanda con las que se maquillaban los actores para dar paso a un original método, el de los polvos. Rápidamente esta nueva técnica de maquillaje se extendería por todo el mundo hasta el día de hoy, después de que todas las firmas de belleza copiaran la técnica de Ponsin, quien en poco tiempo dejaría la marca en manos del perfumista Alexandre-Napoleon Bourjois.

Ya han pasado 150 años de ese momento y para celebrarlo, la compañía francesa Bourjois ha preparado una exposición en un apartamento en el lujoso barrio parisino de l'Etoile, donde nos recibe Martin Thorel-Lalande, una elegante señora de pelo gris y espectacular figura. Ella nos hace un recorrido por esta muestra en la que se presenta una evolución del maquillaje desde finales del siglo XIX hasta las colecciones actuales, con una precisión: los productos que ahora nos sorprenden ya estaban inventados.

En sus estanterías encontramos las primeras publicidades de la marca, tinta para los labios, lunares falsos listos para ser colocados bajo la boca, barras de color «Rouge fidel» (Rojo fiel) con esponjas de perfume del otro lado e incluso ampollas para rejuvenecer la cara. En una larga mesa se exponen los míticos coloretes en cajas redondas que se han convertido en un icono de la firma. Desde las cajas de lata a las polveras con borla, Bourjois ha respetado los colores y las texturas de sus primeros polvos, así como el mítico olor a rosas de sus «Blush».

Corrían los primeros años del siglo XX, cuando las francesas tomaron el maquillaje -labios rojos y colorete rosa pastel- como arma de rebelión. Fue en ese momento en el que salieron a las calles las elegantes parisinas que iban a trabajar, llevaban una familia y aún tenían tiempo de cuidar su belleza.

«En Bourjois se animó a la emancipación de la mujer con publicidades en las que se exaltaba su derecho a voto», asegura Thorel, Directora Internacional de Relaciones Públicas de la la firma.

En 1945

, las francesas irían por primera vez a las urnas.

De vuelta al 2013, las mujeres de todo el mundo siguen usando el maquillaje para resaltar su feminidad. Es Julie Deydier, curadora del patrimonio histórico de Bourjois, quien asegura que en tiempos de crisis «ellas cuidan más de su maquillaje y de su aspecto como una forma de mostrarse optimistas ante el mundo». Por su parte, Martine Thorel asegura que esta tendencia no se ve reflejada en las ventas de la compañía tanto como quisieran: «La crisis nos está afectando mucho a todos».

Pero en Bourjois siguen apostando por su expansión. Con una cuarta posición en el mercado global del maquillaje, según AC Nielsen, el considerado «brazo joven de Chanel», ha decidido abrir su primera tienda en el centro de París para conmemorar el 150 aniversario.

Hasta el momento solo podíamos ver el stand de la marca en los «corners» de los centros comerciales donde, a la venta de productos, se le han añadido en los últimos tiempos servicios como el de manicura y la revolucionaria técnica de depilación con hilo.

Sobre la proliferación de marcas de bajo coste, la directora de comunicación de Bourjois asevera: «Las consumidoras tienen que ser conscientes de la calidad de los productos que adquieren. Alguien que compra pinturas en tiendas no especializadas se expone a alergias y otro tipo de reacciones y por supuesto, no es nuestro «target».

Bourjois se erige como una marca de gran calidad a un precio moderado, y es conocida por su creatividad y su gran gama de coloresque va aumentando según llegan las nuevas temporadas. Sin embargo, tanto Julie como Martine lo tienen claro: «La mujer más bella es aquella que lleva un poco de máscara de pestañas, colorete y brillo, aquella que se muestra muy natural, muy mujer y muy cómoda consigo misma».