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La desdichada vida de Mario Arturo Moreno Ivanova, único hijo de Cantinflas

Vivió una vida rodeada de escándalos y polémicas

Moreno Ivanova, en un homenaje a su padre
Moreno Ivanova, en un homenaje a su padre - EFE
Adrián Espallargas - @aspallargas Corresponsal En Ciudad De México - Actualizado: Guardado en: Gente&Estilo

Mario Arturo Moreno Ivanova, el único hijo del célebre Mario Moreno Reyes, conocido por interpretar el cómico personaje Cantinflas, siempre vivió a la sombra de su padre. Mario Arturo, que falleció de un infarto el lunes a los 57 años, siempre fue conocido, incluso el día de su muerte, como «el hijo de Cantinflas», una coletilla que constantemente acompañaba a su nombre como si se tratará de un título nobiliario. Un linaje que sobre todo defendió con orgullo en el juzgado, donde peleó durante más de veinte años con su primo por los derechos de las decenas de películas que protagonizó su padre.

A pesar de las cómicas películas que hicieron famoso a Cantinflas, la vida de su único hijo es una historia plagada de polémicas y de tristes eventos desde que nació. Su madre, una rubia tejana llamada Marion Roberts dio a luz a Mario Arturo en 1960, un niño que se dice que nació de una relación que mantenía Cantinflas con la estadounidense, a pesar de que estaba casado desde 1934 con Valentina Ivanova. Roberts se suicidó un año después de tener al bebé, por lo que en 1962 Mario Moreno e Ivanova adoptaron al pequeño Mario Arturo.

Pasarían los años y su historia cada vez se volvió más negra. El primer punto de inflexión fue cuando falleció el mítico Cantinflas en 1993, lo que dio comienzo a una batalla legal de Mario Arturo contra Eduardo Moreno Laparade, su primo, quien defendía que un mes antes de fallecer, Mario Moreno le dejó firmado ante notario los derechos de 39 de sus películas. Al otro lado del ring, Mario Arturo aseguraba testamento en mano que los derechos eran suyos. En 2016, un juez resolvió la disputa fallando a favor del primo, Moreno Laparde, dejando al hijo de Cantinflas sin los jugosos «royalties» que a día de hoy siguen generando las películas del Gran Mimo.

Su vida amorosa también fue un drama. Se casó tres veces y se divorció dos. Una de ellas, Sandra Bernat le denunció en 2012 por abusos físicos y sicológicos durante el matrimonio, además instaba a que se repartieran al 50% los bienes obtenidos durante el matrimonio y pedía varias indemnizaciones. Pero no sólo fue su mujer, sino el hijo de que tuvo con Bernat también le denunció ese mismo año.

Mario Patricio Moreno Bernat acusó también a su padre por corrupción de menores. El nieto de Cantinflas padecía además problemas de drogas y alcoholismo, adicciones que aseguraba que habían sido inducidas por su padre, a quien siempre le han vinculado con este tipo de comportamientos. Sólo un año después de denunciar a su primogénito, en 2013, Mario Patricio, de 22 años, se suicidó en un hotel en el Estado de México, una entidad federativa que rodea la capital.

Pero las desgracias continuaron en sus últimos años de vida. Su hija Marisa Moreno Bernat, hermana de Mario Patricio, recibió una paliza 2015 a manos de su esposo que casi le cuesta la vida. Marisa fue trasladada al hospital con varias fracturas en el rostro y signos de estrangulamiento, unas lesiones realizadas por su marido Alain Meder.

Pocas horas después del fallecimiento del Mario Arturo, su actual esposa, Tita Marbez, señaló a los medios de comunicación que su marido «dejó en orden sus papeles» antes de morir, dando carpetazo a una nueva disputa por la herencia del «hijo de Cantinflas». Marbez tiene junto a su difunto marido Cantinflas World, una empresa online que se dedica a vender productos relacionados con el Gran Mimo.

Los restos de Mario Arturo serán trasladados al Panteón Español en la Ciudad de México y descansarán junto a los de su hijo Mario Patricio, poniendo fin a una vida melodramática que siempre contrastó con el gracioso personaje que durante años interpretó su padre.

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