Ceremonia de Bienvenida en el aeropuerto de Santiago
«Vengo como peregrino en este Año Nuevo Compostelano y traigo en el corazón el mismo amor a Cristo que movía al apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiando llegar también a España»
«Entre verdad y libertad hay una relación estrecha y necesaria (…). La Iglesia, que desea servir con todas sus fuerzas a la persona humana y su dignidad, está al servicio de ambas»
«Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa»
«Gaudí hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humanan y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza (…). El amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural»
«Gaudí, con su obra, pretendía llevar el Evangelio a todo el pueblo. Por eso, concibió los tres pórticos del exterior del templo como una catequesis sobre Jesucristo, como un gran rosario, que es la oración de los sencillos…»
«Es imprescindible que los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo médico nunca vayan en detrimento del respeto a la vida y dignidad humana, de modo que quienes padecen enfermedades o minusvalías psíquicas o físicas puedan recibir siempre aquel amor y atenciones que los haga sentirse valorados como personas en necesidades concretas»
Ceremonia de despedida en el aeropuerto de Barcelona
«Por todos rezo, en particular por los que sufren, y los pongo bajo el amparo materno de María santísima, tan venerada e invocada en Galicia, en Cataluña y en los demás pueblos de España. A Ella le pido también que os alcance del Altísimo copiosos dones celestiales, que os ayuden a vivir como una sola familia, guiados por la luz de la fe»