Nadal coge aire
Era un partido ideal para mejorar el dubitativo juego que había desplegado en sus dos primeros encuentros. La oportunidad de ir a más en Roland Garros ante el número 227 de la ATP se antojaba ideal. Era el momento de volver a recuperar la confianza perdida y de desplegar de nuevo su poderosa derecha y su fortaleza desde el fondo de la pista. Y Rafa Nadal no lo desaprovechó. En un partido muy cómodo, en el que al croata le pudo la presión de jugar ante el número uno del mundo en la Philippe Chatrier, el balear selló su pase a los octavos de final por 6-1, 6-3 y 6-0 en una hora y 41 minutos de juego. Su próximo rival será otro croata, Ivan Ljubicic, que despidió a Fernando Verdasco por 6-3, 7-6 (8) y 6-4. Nadal ha ganado a Ljubicic las tres veces en las que se han enfrentado en tierra, la última, en los cuartos de final de Mónaco (6-1 y 6-3).
Desde el primer juego, el español demostró ser muy superior a su oponente. Dada la diferencia abismal entre ambos, Nadal rápidamente puso tierra de por medio. En un abrir y cerrar de ojos, rompió el servicio del croata en dos ocasiones y se puso 4-0. Posteriormente, y gracias a su juego muy mejorado respecto a días anteriores y a las facilidades del Veic, el de Manacor cerró la manga por 6-1.
Pese a que en los juegos iniciales del segundo set volvieron a aparecer algunas dudas en su juego, el mallorquín fue capaz de rehacerse. Los dos 'breaks' que encajó fueron contrarrestados por tres roturas del servicio de su rival gracias a su gran resto. Veic seguía acumulando errores no forzados al tiempo que Nadal dominaba con su derecha. Su juego de pies, con más chispa, le permitía cubrirse con su 'drive' y dominar el punto. Y el segundo parcial también cayó.
Con su rival totalmente entregado, el tercer set fue un trámite.
Eso sí, perfecto para Nadal para lograr dos de sus objetivos en el partido de este sábado: recuperar las sensaciones y retomar la confianza necesaria para poder luchar por el torneo. Los trece errores no forzados de Veic en apenas seis juegos regalaron el parcial al mallorquín, quien coge aire en Roland Garros tras completar su mejor partido en la tierra parisina.
Al terminar el encuentro, Nadal reconoció: "He conseguido dar un pasito hacia delante, cambiar direcciones con mi derecha, restar más agresivo". Antes de comenzar el choque, el balear admitió plantearlo con una idea muy clara: "Tenía que ser un partido que me ayudase". Finalmente, el tenista manacorense aseguró que "dudas hay siempre, hasta cuando ganas". "Las dudas son parte de la vida. Hay que aceptarlas y asumir el reto de querer superarse", sentenció.