Una memoria secuestrada

“Al suelo, cúbrase” me grita Gustavo mientras que corre para protegerse de la llegada del helicóptero que nos llevaría a casa. La imagen de los soldados de la Brigada Móvil número 8 de la fuerza conjunta del Sur del Tolima, responsable de la caza y captura del comandante en jefe de las FARC Alfonso Cano, me recuerda la gran contradicción que vive Colombia. Un país que no solo ha sufrido por culpa del conflicto el despojo de la paz y la libertad, de la esperanza y la vida: también ha sufrido la usurpación de la memoria.

Una memoria que quiere borrar una parte de la realidad actual del país. Una memoria secuestrada que evita recordar la herida abierta de una sociedad que se desangra bajo el yugo de un conflicto que muchos a día de hoy prefieren ignorar.

Tumbado en el suelo de la selva colombiana observo como poco a poco se acerca el helicóptero . Un helicóptero que nos devuelve a esa realidad socialmente admitida que hoy representa Colombia. Una realidad que pretende condenar a la amnesia a una sociedad que no puede ni debe olvidar.

 

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