Los malos augurios de La Pepa
Las memorias de Don Antonio Alcalá Galiano recogen una anécdota que sucedió durante la misa que se celebró tras la firma de La Pepa, en medio de una tormenta repentina que tronchó un árbol robusto, provocando risas entre los asistentes y la burlona interpretación de mal agüero para la Carta Magna.
«Estábase (digo allí) cantando el Tedéum, cuando el ímpetu del huracán tronchó delante
de la iglesia un árbol robusto, y algunos de los circunstantes (entre los cuales estaba yo) no por superstición, sino como en burla, aludieron a que podría ser funesto agüero de la suerte de la ley nueva; vaticinio que así podría haber tomado por suyo la superstición más grosera, como la previsión más aguda.» Ir al texto completo
El himno desafinado
En «Espisodios Nacionales», Benito Pérez Galdós narra el espontáneo júbilo de las gentes de Cádiz tras la aprobación de la Constitución. «Las calles estaban intransitables por la mucha gente», dice y «muchos ignoraban qué era aquello». El autor habla entonces de un coro que entonó una especie de himno improvisado, al parecer, desafortunado en ritmo y musicalidad.
«Un coro que se había colocado en cierto entarimado detrás de una esquiná entonó el himno, muy laudable sin duda, pero muy malo como poesía y música; que decía:
Del tiempo borrascoso
que España está sufriendo
va el horizonte viendo
alguna claridad.
La aurora son las Cortes
que son sabios vocales
remediarán los males
dándonos libertad.
El músico había sido tan inhábil al componer el discurso musical, y tan poco conocía el arte de las cadencias, que los cantantes se veían obligados a repetir cuatro veces “que con sabios, que con sabios”,…etc., dice Galdós en su libro. Ir al texto original
Curiosidades sobre los diputados
José Mª García León recoge en su libro «Los diputados doceañistas: una aproximación al estudio e los diputados de las Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813)» una serie de curiosidades relacionadas con los diputados del «doce». Entre ellas, cabe destacar:
-Las quejas que sucitó el hecho de que el Conde de Toreno no tuviese la edad exigida para ser diputado (25), aunque lo fue, en parte gracias a las intensas gestiones de si paisano asturiano Agustín de Argüelles.
-Las extravagancias del diputado Villanueva, «tímido, muy miope y nervioso» y tremendamente despistado: una mañana, oficiando misa, se le derramó el vino consagrado por el mante, «no dándose cuenta hasta que se llevó la copa a los labios y comprobó que estaba vacía».
-El aspecto cómico y quijstesco del diputado por Galicia, Jiménez del Guazo, cuya apariencia producía gran comicidad».
-La referencia al diputado más longevo de las Cortes, José Becerra Llamas y Cancio; el despiste del diputado Castro Labandeira, que perdió los papeles que le acreditaban como representante en las Cortes.
-O la triste historia de Benito Ramón Hermida, primer presidente de las Cortes, que murió en la más «extrema pobreza».