Afganistán, la guerra sin fin

Aznar, Blair y Barroso

Tony Blair, José María Aznar, George Bush y Durao Barroso

(EPA)

El trío de las Azores

Tatiana R. Brito

En enero de 2003, el ex secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, levantó ampollas en Europa con las siguientes declaraciones: “Alemania es un problema, Francia es un problema. Pienso qu esa es la vieja Europa. Si uno mira a toda Europa, su centro de gravedad pasó al Este”. Rumsfeld acababa de clasificar con estas palabras a los gobiernos europeos que sopesaban entrar o no en guerra con Irak tras el 11S.

Ese mismo mes, un grupo de ocho países representantes de la nueva Europa firmaron una carta en la que expresaban su compromiso de ayuda a Estados Unidos en caso de empezar la intervención contra Sadam Husein. La misiva fue acuñada por Reino Unido, Italia, Portugal, Dinamarca, Polonia, la República Checa, Hungría y España. El británico Tony Blair, perteneciente al partido laborista, José Manuel Durao Barroso, entonces líder del Partido Social Demócrata portugués, y el ex presidente español José María Aznar, del Partido Popular, posaron en la polémica foto del “Pacto de las Azores” en marzo del mismo año, sellando definitivamente su alianza con George W. Bush.

Posteriormente, los tres europeos se vieron hostigados por su decisión de incluir a sus respectivos países en la guerra, llegando a pagar un precio político. Las numerosas muertes de soldados del Reino Unido sobre el terreno escandalizaron a la opinión pública británica, lo que contribuyó a la sustitución de Blair frente a su partido en favor de Gordon Brown, y a la creación de una posterior comisión en la que el ya ex primer ministro tuvo que defender los motivos de su incursión en Irak. La sombra iraquí también.