Especial Eurovisión 2012

¿Cuánto le costaría a TVE organizar Eurovisión?

Javier Escartín

Pastora Soler se subirá el próximo sábado al escenario del Crystal Hall de Bakú sabiendo que es una de las favoritas para ganar el festival de Eurovisión. Desde que se designara a “Quédate conmigo” como su canción para representar a España en el certamen, la andaluza siempre se ha mantenido entre los candidatos mejor valorados en las casas de apuestas online y los eurofans de todo el continente han mostrado un gran apoyo a nuestra representante y su tema.

“Probablemente ganemos. Y si no, vamos a quedarnos muy cerca”, vaticinó el pasado miércoles el director de Programas de Entretenimiento de TVE, Carlos Mochales. Si esto finalmente ocurriera, sería la primera victoria de España en Eurovisión desde 1969, cuando Salomé triunfó con su “Vivo cantando” en la única edición del festival que se ha celebrado en suelo español. Para la realización de este evento, TVE tuvo que hacer un importante esfuerzo técnico y económico. Los gastos estimados de ese certamen, que se celebró en el Teatro Real de Madrid y que presentó Laura Valenzuela, fueron de 100 millones de pesetas. Sin embargo, el gobierno de Franco no escatimó en nada con tal ofrecer a través del festival una imagen moderna de España a toda Europa. Tanto fue así, que incluso se invitó a todos los cantantes, compositores, directores y acompañantes a unas vacaciones pagadas a la Costa del Sol y Mallorca, cenas copiosas, cócteles a granel, tablaos, partido de fútbol y hasta visita por el Madrid de los Austrias.

Hoy en día, el coste de albergar el festival se ha disparado notablemente ya que ahora se celebran tres galas (dos semifinales y una final), participan más de 40 países y se emplea la tecnología más innovadora. El certamen del año pasado, que se celebró en Düsseldorf (Alemania), contó con un presupuesto de 25 millones de euros. Para Oslo, en 2010, el coste fue de 24 millones y los rusos invirtieron 30 millones en 2009. Ganar el concurso musical conlleva un importante gasto difícil de asumir para las cadenas públicas. “Fue mucho dinero para una cadena tan pequeña como la NRK”, aseguró un portavoz del canal noruego a la BBC. “Tuvimos que reducir la producción de series de televisión, programas de entretenimiento y hasta tuvimos que renunciar a los derechos del Mundial de fútbol de Sudáfrica para poder pagarlo”.

Si Pastora Soler gana el próximo sábado Eurovisión, TVE obtendrá el derecho a organizar un gran espectáculo televisivo que difícilmente baja de los 20 millones de euros en gastos. Sin embargo, el canal no debe asumir todo el coste. La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del evento, aporta bastante dinero al país anfitrión para poder llevar a cabo el proyecto. Además, también debe restarse el dinero ingresado por patrocinios y las entradas que pagan los espectadores que ven el show en directo. Con más ayuda contó, incluso, la cadena alemana ARD el año pasado. Varias ciudades pujaron por ser la sede del festival y finalmente se lo llevó Düsseldorf, cuyo ayuntamiento destinó una partida de 7,8 millones de euros para cubrir parte del presupuesto. Por no hablar de los ingresos indirectos. Se calcula que unos diez mil eurofans y dos mil periodistas viajan hasta la ciudad anfitriona llenando hoteles, bares y restaurantes. Y durante tres horas, más de 150 millones de europeos están expuestos a una publicidad constante del país que, en términos monetarios, podría llegar a tener un valor de 200 millones de euros, casi diez veces más que el coste total del festival.

Los festivales de Oslo y Düsseldorf arrojaron beneficio económico

Aunque aún no hay cifras oficiales, el certamen de este año en Bakú será el más costoso de la historia, puesto que los azeríes han levantado de la nada en un año un estadio, el Bakú Cristal Hall, con capacidad para 23.000 espectadores y en el que han invertido 105 millones de euros. «Tienen mucha dinero por el petróleo y el gas natural. Van a tirar la casa por la ventana para hacer un gran Festival. Vais a ver cómo se hace televisión con dinero», explicaba José María Íñigo antes de partir hacia Azerbaiyán para comentar la gala por segundo año consecutivo.

La designación de Bakú se mantuvo como interrogante durante varios meses debido a su inestable situación política y a las denuncias de organizaciones de derechos humanos que protestan por la celebración de Eurovisión en un país donde se pisotean los valores europeos y hay decenas de presos políticos. Si el país ganador no reúne los mínimos logísticos que impone la UER o no garantiza su viabilidad, Eurovisión puede celebrarse en otro país a pesar de no ser el vigente campeón. La cuestión es si ahora, en plena época de recortes para el ente público, TVE estaría dispuesta a asumir dicho gasto y traer de nuevo el festival a España 43 años después.

 

Galería: los ensayos de Pastora Soler en Bakú

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