ÉRIKA MONTAÑÉS / MADRID
ETA ha vivido, a lo largo de su historia, una sucesión de golpes que han logrado tambalear los cimientos de sus sanguinarias estructuras, aunque hasta el momento la banda terrorista ha demostrado ciertamente gran capacidad de recuperación. De esos hachazos asestados a las cabezas pensantes de la organización criminal, destacan la crisis de Bidart (1992) o la concatenación de operaciones que han descabezado a la cúpula etarra hasta en seis ocasiones en los últimos dos años. A continuación, hacemos un somero repaso por los más importantes reveses policiales y del Estado de Derecho contra la lacra del terrorismo en España:
Consecuencia «casi» inmediata de la caída de «Súsper»: 82 detenidos a lo largo de 2003, en diversos testarazos a los ejecutadores de la banda, con 15 detenidos el 19 de febrero; 34 el 8 de octubre y los últimos 12 el 18 de noviembre.
(Foto: EPA)
Consecuencia «casi» inmediata de la caída de «Súsper»: 82 detenidos a lo largo de 2003, en diversos testarazos a los ejecutadores de la banda, con 15 detenidos el 19 de febrero; 34 el 8 de octubre y los últimos 12 el 18 de noviembre.
Este último día fue considerado «cualitativamente, el golpe más importante», según publicaba el rotativo ABC, ya que la Policía lograba frenar la recomposición de la nueva ETA. Entre los arrestados se encontraban los responsables del asesinato del edil del PSE en Orio Juan Priede, además de estar implicados en los crímenes de tres agentes en Sangüesa y Leiza y del asesinato del jefe de la Policía Municipal de Andoain Joseba Pagazaurtundua. El operativo, a las órdenes del juez Baltasar Garzón, se desarrolló de manera simultánea en Guipúzcoa, Navarra y Sevilla y fue un golpe frontal a la capacidad de reorganización de la infraestructura etarra en España, que trataba de recomponer con reclutados por todo el país casi en su integridad.