Los cuidados del cuerpo y de los genitales del varón con la pubertad

Entre los efectos de las hormonas en la pubertad se encuentran el aumento de la sudoración, el cambio en el olor corporal y el acné.

Desde el inicio de la pubertad, debes tener mayor cuidado con tu aseo personal (por ejemplo, duchándote todos los días). Si el acné es intenso, puedes acudir al médico o al dermatólogo pero en todo caso siempre es bueno lavarte la cara con jabón por la mañana y por la noche. También es aconsejable utilizar ropa interior de fibras naturales, como el algodón, ya que mejoran la transpiración y evitan la aparición de problemas en la piel.

Antes de nacer los testículos suelen desplazarse del abdomen al escroto. Esto es así porque los espermatozoides maduran a una temperatura inferior a la corporal y en el escroto se mantiene la temperatura adecuada para que los testículos funcionen bien. A veces puede ocurrir que los testículos no hayan descendido del todo, lo que podría provocar que los espermatozoides no se formen bien y en consecuencia, sufrir problemas de infertilidad en un futuro. Ante cualquier duda es preciso consultar con un médico.

En el glande se suele acumular una sustancia llamada “esmegma” que produce mal olor y puede generar irritaciones en la piel. Por eso, es aconsejable que, coincidiendo con la ducha, siempre limpies el glande retirando el prepucio. La dificultad para retirar el prepucio hasta dejar a la vista el glande se llama fimosis. La fimosis es frecuente en la infancia, pero si persiste en la pubertad puede llegar a dificultar, en su momento, la relación sexual, además de constituir a la zona entre el prepucio y el glande como un lugar idóneo para el desarrollo de infecciones. Debes, por tanto, consultar con un médico si crees tener este problema. Su tratamiento es únicamente quirúrgico pero sencillo.

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