La vida de un ser humano comienza en la fecundación que es la unión de un óvulo con un espermatozoide. La palabra clave aquà es “unión” y por eso, nadie puede afirmar que un dÃa fue un espermatozoide o un óvulo pero todos podemos afirmar que un dÃa fuimos un embrión que se estaba implantando en el útero de su madre.
Espermatozoides y óvulos son células destinadas a desaparecer en unas horas, “moribundas”. Los espermatozoides pueden sobrevivir hasta 5 dÃas en el útero de la mujer siempre y cuando coincida con la secreción en la mujer, propia del periodo fértil. El óvulo solo sobrevive unas 24 horas una vez expulsado del ovario.
Sin embargo, el ser vivo resultante de la unión de esas dos células “moribundas” llegará a vivir no dÃas, sino muchos años (unos 80 años, según la esperanza de vida en algunos paÃses). En la fecundación ha ocurrido algo extraordinario, irrepetible, espectacular, algo clave.
Ese nuevo ser vivo se desarrolla siguiendo su propio plan y con la ayuda de diferentes tipos de alimentos. Al principio se nutre de las reservas que habÃa en el óvulo y también de los nutrientes existentes en la trompa de la mujer. Luego se implanta en el útero y se nutre de la sangre que le llega a través de la placenta. Después del parto se nutre con la lactancia materna que continúa con biberones. Más tarde vendrán los primeros purés, las primeras comidas sólidas; se puede hacer vegetariano o comer carne o alimentarse de pollo, comer poco en una dieta o mucho en una fiesta. Y, si enferma, puede nutrirse desde una sonda nasogástrica o por alimentación parenteral, pero siempre se alimentará hasta su muerte natural.
El cambio de modo de nutrición no indica en ningún caso un cambio tan radical que se pueda decir que allà y entonces comienza la vida ni si en ese momento “comenzamos a ser humanos”. Por eso, no tiene mucho sentido decir que la vida, el embarazo, empieza cuando el embrión ya está implantado en el útero o cuando es capaz de sobrevivir fuera del cuerpo de su madre.
Tú fuiste una vez un ser humano cuyo cuerpo solo tenÃa una célula, con genes humanos, con un sexo determinado (varón o mujer) y que comenzó a desarrollarse como un ser humano. Hiciste tu primer viaje en el cuerpo de tu madre: desde su trompa hasta su útero. El mismo que hicieron tus hermanos, si los has tenido. Lo demás ha sido seguir creciendo y, si prefieres, cambiando simplemente el “menú” y la forma de nutrirse.
