País Vasco

Un año sin Irune: La incansable lucha de dos padres para honrar a su hija, que murió arrollada por un tren

Gonzalo e Itziar han convertido la memoria de la joven en la enseña de su lucha contra las inseguridades ferroviarias

Gonzalo Faustmann, junto a su hija Irune - ABC

Irune perdió la vida hace ahora un año en la estación alavesa de Areta. La joven, de 19, fue arrollada por un tren de mercancías en una zona de paso obligatorio para abandonar el recinto. La sombra de la tragedia posa desde entonces sobre sus padres, que, sin embargo, han conseguido levantarse y hacer de la memoria de su hija el estandarte de su batalla contra los accidentes ferroviarios. Se llaman Gonzalo e Itziar, y ya han conseguido más de 300.000 firmas de apoyo para reclamar a Fomento más seguridad en las vías.

En declaraciones a ABC, los padres de Irune hacen un repaso por el largo camino que han tenido que recorrer para captar la atención de las instituciones. «La petición en change.org comenzó hace un mes –alega Gonzalo–, pero todo comenzó mucho antes, a raíz del interés de un senador del PNV, José María Cazalis, que preguntó por el tema en la comisión de Fomento». Tras ocho meses de trabajo, consiguieron al fin establecer contacto con la subdelegación del Gobierno alavesa.

Una cadena de infortunios

Los hechos tuvieron lugar la tarde del 5 de septiembre de 2016. «Un día muy soleado», asegura Itziar, que explica que su hija se bajó del tren de cercanías en la estación de Areta junto a otras siete personas. Para avanzar hacia la salida debían pasar entre las vías, por lo que esperaron a que el tren reanudara su marcha para cruzar. La joven vizcaína avanzó la primera, con el infortunio de que, en cuestión de décimas de segundo, otro tren apareció por el carril contiguo.

La estación de Areta
La estación de Areta- ABC

«La estación está en curva por los dos lados, y cuando un tren se aleja, su cola impide ver si viene otro», lamentan los padres, que denuncian que, a pesar de que el paso por las vías es obligatorio, la estación no contaba con semáforo ni «ninguna medida sustitutoria». Por otro lado, tal y como atestiguan testigos del accidente, el ferrocarril que arrolló a la chica tampoco emitió ningún pitido al llegar, y tampoco la megafonía anunció su paso.

«Nos han mareado»

Su primera acción tras el arrollamiento fue buscar en internet «algún teléfono de atención a las víctimas». Lo único que encontraron fue un número de Renfe habilitado para un accidente ocurrido cuatro días después en el que murieron cuatro personas y con el que decidieron ponerse en contacto. «Nos llamó un hombre que lo único que nos dijo a todas nuestras preguntas es que “no sabía”», lamenta Gonzalo, que denuncia que las compañías ferroviarias «no han asumido ninguna responsabilidad» sobre la muerte de su hija ni han intentado ponerse en contacto con ellos tras el accidente que acabó con su vida.

«Nos han mareado», asevera el padre de Irune, quien, tras reclamar el Seguro Obligatorio del Viajero, recibió una carta de Renfe que explicaba que la joven «no tenía condición de asegurada en el momento del arrollamiento» a pesar de que había pagado el billete. Cinco meses después de que pidieran explicaciones, la empresa contestó que el caso estaba desde el principio en manos de una aseguradora, que era supuestamente la que tenía que decidir si la chica estaba protegida o no.

Siempre según la versión de Gonzalo e Itziar, la aseguradora les informó por teléfono de que Irune no estaba asegurada porque había «pasado por un sitio indebido».

Esta nueva excusa terminó de frustrar a los padres de Irune, que explicaron al encargado de la aseguradora que para comprobar que su hija había cumplido con las normas solo había que acudir a los informes que redactaron tanto la Ertzaintza como Adif. Dos días después, la compañía volvió a cambiar la versión: «Nos dijeron entonces que la estación no la gestionaba Renfe, sino Adif», sostiene Gonzalo, que asegura que tanto él como su esposa van a poner una demanda: «Nos han dicho cosas contradictorias y nos han mentido –puntualiza–. Ahora, que decida el juez».

Agradecimientos

La causa de Itziar y Gonzalo no solo ha levantado pasiones en su pueblo, Arrigorriaga (Vizcaya), sino también en la Red, donde ya han conseguido reunir más de 300.000 firmas para pedir al ministerio de Fomento el soterramiento de las 443 estaciones en las que los viajeros tienen que atravesar las vías para salir: «Estamos sorprendidísimos y muy agradecidos –aseguran–. No pensábamos que fuéramos a conseguir esto, estoy todo el rato dando las gracias por el móvil a todos los que nos apoyan».

Apoyos a una lucha que, lamentan, de haberse iniciado antes tal vez su hija aún seguiría con vida. Por ello, se han propuesto evitar que una tragedia así vuelva a ocurrir: «Yo ahora soy mucho más optimista», asegura Gonzalo, que subraya que ahora «son los políticos los que tienen que trabajar».

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