Rafa Díez (i), junto a Arnaldo Otegui
Rafa Díez (i), junto a Arnaldo Otegui - Luis Tejido

Rafa Díez, el negociador de la izquierda radical que trató de reconstruir Batasuna por encargo de ETA

El exsecretario general de LAB ha abandonado este jueve la cárcel de El Dueso tras pasar seis años y medio entre rejas

BilbaoActualizado:

El 25 de enero de 2010, el juez Baltasar Garzón condenó a ocho mandatarios de la izquierda radical acusados de formar parte de «Bateragune», entramado al servicio de la banda terrorista ETA. El auto sostenía que los procesados habían mantenido en la sede donostiarra del sindicato LAB una serie de reuniones con el fin de reconstruir Batasuna. Entre los integrantes del grupo se encontraba Arnaldo Otegui, el actual portavoz de EH Bildu, que pasó los seis años siguientes a la sombra. Este jueves ha recuperado la libertad uno de sus más íntimos compañeros, Rafael Díez Usabiaga (Lasarte-Oria, 1956), considerado uno de los miembros más influyentes del sector independentista vasco.

El propio Otegui ha acudido esta mañana al encuentro de Usabiaga a la prisión cántabra de El Dueso, donde ha cumplido una pena de seis años y medio. Allí fue destinado en 2010 por, según el alto tribunal, ser «responsable y promotor» de un grupo que estaba a las órdenes de ETA para culminar «el proceso independentista y la ampliación del socialismo en los territorios que hoy agrupan las Comunidades Autónomas del País Vasco y Navarra».

En concreto, el texto reza que los condenados «se constituyeron en sujetos directamente receptores de las órdenes impartidas por ETA», banda en la que estaban «insertos» y que les encomendó la «planificación y gestión de la nueva línea estratégica de acumulación de fuerzas políticas soberanistas que aquella organización terrorista ordenó en diciembre de 2008 se creara bajo su tutela […] en aras a la culminación del proceso independentista».

Líder soberanista

Mucho antes que eso, Usabiaga ya preparaba el terreno para convertirse en un estandarte de la izquierda radical. Con apenas 19 años se integró en el sindicato LAB –institución que hoy le rendirá homenaje hasta en dos ocasiones–, el cual dirigiría a partir de 1992. Por esa época también dispuso de cargos públicos, sobretodo en el Parlamento autonómico, donde representó a Herri Batasuna en dos legislaturas. Incluso llegó a formar parte del Congreso de los Diputados en la etapa Felipe González.

Su posición y su influencia le hicieron ganarse adeptos entre sus compañeros abertzales. De hecho, su sindicato fue uno de los únicos reductos de índole radical que sobrevivieron al proceso de ilegalización de instituciones proetarras que acabó, entre otros, con el partido Acción Nacionalista Vasca (ANV) y la propia Batasuna. Asimismo, participó como asesor en el primitivo intento de negociación entre el Gobierno y ETA impulsado por el PSOE en 1988.

«Con bombas no hay proceso»

De hecho, Díez Usabiaga fue un hombre clave en las conversaciones que a lo largo de la década de los 90 y principios del siglo XXI mantuvieron PSOE y ETA. Fruto de dichas reuniones se materializó un endeble alto el fuego de la banda terrorista que concluyó el 30 de diciembre de 2006, día en el que dos personas fueron asesinadas en una explosión en el aeropuerto de Madrid. Fue entonces cuando el líder sindicalista recriminó a su entorno que con bombas «no hay proceso», aunque, fiel al estilo de los radicales, achacó el atentado a la «persecución» que a su juicio padecían los etarras a manos del Gobierno.

De nuevo en la calle, Usabiaga podría convertirse de nuevo en la mano derecha de Otegui, que espera reforzar su poder en EH Bildu con la ayuda de su excompañero, el cual sigue gozando de influencia en el entorno radical. A lo largo del día de hoy será homenajeado hasta en dos ocasiones: primero en el municipio vizcaíno de Musques, y esta tarde en su Lasarte natal.