Amaya Fernández, en Bilbao
Amaya Fernández, en Bilbao - A.M.
Entrevista

«El PNV coquetea con la radicalidad y la inestabilidad»

La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, pide a los nacionalistas que regresen a la senda de la moderación

BilbaoActualizado:

La crisis catalana ha salpicado al País Vasco, cuyo Gobierno, regido en coalición por PNV y PSE, ha reabierto el viejo debate territorial. En un Parlamento dividido, el PP vasco trata de acallar los «cantos de sirena» de EH Bildu, que presiona al gabinete de Íñigo Urkullu para que avance por la vía rupturista. Para Amaya Fernández, secretaria general de los populares de la CAV, la cuestión independentista es una cortina de humo que aparta de la primera línea política temas importantes para la ciudadanía vasca como la educación o la industria.

¿Hay riesgo real de contagio de la crisis soberanista en el País Vasco?

Al menos en el PP vasco estamos muy preocupados por esta situación. Hemos hecho muchos llamamientos para que el PNV vuelva a la moderación, pero sus actos le han acercado a la posición de Podemos y EH Bildu, que es una réplica de la CUP en Cataluña. Nosotros, desde luego, vamos a seguir jugando ese papel de responsabilidad que los ciudadanos nos han encomendado en Euskadi.

Pide la vuelta a la moderación del PNV. ¿Acaso se ha alejado de ella?

Claramente. En las últimas semanas el PNV ha coqueteado con la radicalidad y a la inestabilidad. Hay ejemplos incontestables, como su presencia en las manifestaciones de Gure Esku Dago, que avalaban el «procès». En las Juntas Generales de Álava pactaron con Bildu una iniciativa para acatar las decisiones que se tomasen en el Parlament. Esos mensajes no son buenos, pero esperamos que esa otra alma que hay en el PNV y que ha posibilitado este año acuerdos en materia presupuestaria tanto en el conjunto de España como en el País Vasco sea la que triunfe.

¿Hay lugar para el diálogo con el Gobierno catalán?

El diálogo en democracia solo se entiende con un idioma, que es el del cumplimiento de la Ley. El Gobierno ha mantenido durante años la puerta abierta al diálogo, que tiene como condición ineludible la vuelta a la legalidad del Gobierno de Cataluña y de sus representantes.

«El diálogo tiene como condición ineludible la vuelta a la legalidad del Gobierno de Cataluña»

Sin embargo, tanto el PNV como el PDeCAT han criticado el supuesto hermetismo con el que ha manejado la crisis el Gobierno.

La responsabilidad de todo lo que ha ocurrido es del Gobierno catalán y del señor Puigdemont. El Gobierno de España ha ido tomando decisiones con el aval de los tribunales y de manera prudente y proporcionada. La mejor muestra de ello es que haya ofrecido a la Generalitat la oportunidad de que se aclare y diga qué es lo que sucedió el pasado martes en el Parlament.

En plena tormenta, el lendakari remitió una carta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la que se ofreció como mediador en el conflicto catalán. ¿Cómo ve este movimiento?

Yo creo que es una posición táctica, pero lo importante es que en una mediación no se puede ser juez y parte, y el PNV ha sido parte interesada en todo este proceso. Por otro lado, la mediación entre la legalidad y la ilegalidad nunca es posible.

¿Y el PSE? ¿Qué papel cree que juega?

Hasta ahora hemos visto a un partido socialista que, al menos en sus declaraciones formales, ha avalado las decisiones del Gobierno de España en defensa de la legalidad y los derechos de todos los ciudadanos. Pero también es cierto que el PSE da una de cal y otra de arena, lo cual, en mi opinión, está rebajando la calidad democrática en el Parlamento vasco. Ya lo vimos en la última sesión de la ponencia de Paz y Convivencia, cuando pusieron al mismo nivel a una víctima del terrorismo y a otra de un accidente de tráfico -en referencia al exrecluso Unai González, que participó en el foro como víctima de la «dispersión» porque su suegra murió en la carretera en una de sus visitas a la cárcel-.

De hecho, el PP vasco ha declinado de nuevo participar en la ponencia de Memoria.

Sí. El relato de lo que ocurrió durante más de cuatro décadas de violencia terrorista es esencial, por eso ese esfuerzo permanente en quedarnos al margen de la ponencia de Paz, en la que el PSE ha cambiado su posición solo por sentarse en los sillones de poder. El foro no está sirviendo para deslegitimar el terrorismo, y además se está dando protagonismo a personas vinculadas con ETA.

La otra «patata caliente» del Gobierno vasco es la reclamación de transferencias competenciales. ¿Puede haber avances en esta materia?

Al PNV le veo obsesionado con el tema de las transferencias, pero ese es un debate ficticio. El señor Urkullu no va a poder engañar a los vascos diciéndoles que con la gestión de la Seguridad Social o de las prisiones van a tener más poder adquisitivo. Además, hay cuestiones sobre las que tenemos competencia desde hace muchos años y que están retrocediendo posiciones de forma acelerada, como la educación y la industria. En este sentido, creo que el PP vasco puede tener un espacio de contacto en la calle y con los agentes sociales para proyectarse como un partido abierto y que apuesta por la moderación y la responsabilidad, como hemos demostrado durante este último año. Nuestro objetivo es reposicionar a la formación para que dentro de un año y medio pueda aspirar a todo.