País Vasco

«Una bola de fuego y sangre cayó sobre nosotros»

Guernica rinde homenaje a las víctimas del bombardeo en el 80 aniversario de la tragedia

«Una bola de fuego y sangre cayó sobre nosotros»

Ochenta años después de que los aviones alemanes e italianos devastaran Guernica, las bombas aún resuenan en la cabeza de los supervivientes: «Una lluvia de fuego, sangre y muerte cayó sobre nosotros», subrayó Luis Iriondo, de 91 años. Hoy, los vecinos del municipio vizcaíno han conmemorado una vez más a las víctimas de la tragedia en un homenaje sentido que estuvo presidido por el lendakari, Íñigo Urkullu, y que ha contado también con la presencia de representantes del Gobierno germano y una delegación procedente de la ciudad japonesa de Nagasaki.

La actividad política, social y cultural de la Comunidad Autónoma vasca ha girado este miércoles en torno al 80 aniversario del ataque a Guernica, que se inició en torno a las cuatro de la tarde del 26 de abril de 1936. A esa hora, como marca la tradición desde entonces, las campanas han comenzado a repicar, y también se ha activado el toque de sirena que, en su día, avisó de la llegada de los aviones de la Legión Cóndor alemana y de la Aviación Legionaria italiana.

[Fotogalería: Así quedo Gernica tras el ataque]

A las cuatro y media, el acto se trasladó al cementerio de Zallo, donde se realizó una ofrenda floral en memoria de los fallecidos, que según los datos oficiales oscilaron entre los 120 y los 300. La ceremonia religiosa, que estuvo presidida por el obispo de Bilbao, Mario Iceta; y el arzobispo de Nagasaki, Takami Mitsuaki, contó con la presencia de varios altos cargos del Gobierno vasco, como los consejeros Josu Erkoreka, Pedro Azpiazu y Cristina Uriarte, además del propio Urkullu. También acudieron la presidenta del Parlamento autonómico, Bakartxo Tejeria; y la directora de Víctimas y Derechos Humanos, Monika Hernando.

Por otro lado, en las Juntas Generales de Vizcaya, los grupos han interrumpido el pleno de control del Gobierno foral para guardar un minuto de silencio bajo el Árbol de Guernica, símbolo de las libertades vascas.

Crítica del PSE

A pesar de la solemnidad del día de ayer, el PNV no pudo evitar verse salpicado por la polémica que algunos de sus propios representantes generaron al pedir al Estado que asuma su «responsabilidad» y pida «perdón» a Guernica por el bombardeo. En esta ocasión, las críticas procedieron de sus propios socios. La secretaria general de los socialistas vascos, Idoia Mendía, reprochó a los nacionalistas que quieran utilizar la tragedia «para alimentar sus tesis victimistas contra España».

«A Guernica no la arrasaron los rojos. A Hernica no la bombardeó el Gobierno español», sentenció Mendía, que añadió que presentar ese día como una agresión de España contra el País Vasco «es olvidar no solo a los habitantes de la villa foral injustamente asesinado, sino a todos aquellos que oyeron durante un año y medio una sirena que les alertaba de un posible final para su vida».

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