Uno de los comercios de Lavapiés, con los escaparates destruidos
Uno de los comercios de Lavapiés, con los escaparates destruidos - JOSÉ RAMÓN LADRA

Vecinos de Lavapiés se rebelan contra el Ayuntamiento: «Si no ayudan, no nos pongan en el punto de mira»

La asociación La Plataforma pide responsabilidad al Ayuntamiento y apoya la labor policial en los disturbios

MADRIDActualizado:

El ambiente en Lavapiés está viciado física y moralmente tras los disturbios de los pasados 15 y 16 de marzo. Las secuelas de la batalla aún se mantienen en los escaparates de diferentes comercios en la plaza de Lavapiés. La mayoría de los trabajadores que sufrieron daños en sus establecimientos prefieren no hablar. Y si lo hacen, remarcan: «Que no conste el local que es, por favor». La asociación vecinal La Plataforma de Lavapiés, que engloba a 45 comunidades de vecinos y 120 particulares y comerciantes, alzó ayer la voz a través de un comunicado para pedir al Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena que si no quieren ayudar «a resolver los problemas de Lavapiés, por lo menos no nos pongan en el punto de mira de los violentos». «Ni somos ni queremos ser el campo de batalla de los réditos políticos de nadie, ni de los violentos y tampoco de los antisistema», señala el escrito.

«Retuvieron la información»

La presidenta de esta asociación, Begoña Sebastián, echa en cara de la Corporación que sabía desde el primer momento lo que había ocurrido, que Mmame Mbaye había muerto a causa de un infarto, sin que le siguiera ningún policía. «Tenían la información y la retuvieron hasta el mediodía del día siguiente. Los vecinos no queremos esto», lamenta.

Como residente de la plaza de Lavapiés, ella no pudo regresar a su casa el jueves hasta pasada la 1.30 de la madrugada. El fuego, los ataques, la locura le hicieron cobijarse en el domicilio de otra vecina hasta que más o menos imperó cierta calma. «Muchos no son conscientes, pero lo pasamos muy mal», añade. En el documento apoyan y reconocen la labor de la Policía Nacional y Municipal que vienen realizando en el barrio.

Aprovechan para pedir a los políticos y a los medios de comunicación «coherencia y responsabilidad porque calentaron los ánimos innecesariamente». Lavapiés lastra con los problemas de la okupación y sus derivados, como las plagas de chinches y suciedad; el exceso de pisos turísticos, más recientemente, la narcokupación. Cada vez hay más pisos en venta; cada vez menos soluciones a sus reclamaciones por parte de las administraciones. Lo último que esperaban era una batalla campal que dejara el barrio herido.

«Nuestro principal problema son los políticos. Estamos capacitados para acudir a las instituciones para que nos ayuden, las cuales no siempre están a la altura», sentencia Sebastián.

Todavía no hay balance oficial de los daños ocasionados, pero según ha podido saber este diario por fuentes del Ayuntamiento se quemaron cerca de 40 contenedores (con y sin ruedas) por valor de unos 50.000 euros; una estación entera de Bicimad, una oficina de La Caixa destrozada -no han querido cuantificar los daños-; dos cajeros de Bankia calcinados -tampoco han dado traslado del coste-; siete cámaras de seguridad inoperativas al rociarlas con un líquido que las ha dejado fijas; siete motos y dos coches de la Policía Municipal afectados; papeleras rotas, adoquines levantados,... Tres áreas del Ayuntamiento (Desarrollo Urbano, Medio Ambiente y Seguridad) ultiman estos días las pérdidas.

«Policías bastardos»

Hoy se espera una nueva concentración en Lavapiés. Los ánimos siguen caldeados. Diferentes calles recogen pintadas desafiantes a la autoridad policial con las siglas en inglés A.C.A.B. (All Cops Are Bastards), que en español significan «todos los policías son unos bastardos». La más grande se encuentra en la Corrala de Sombrerete y Tribulete, a los pies de esta arquitectura declarada Monumento Nacional en 1977. En la plaza de Nelson Mandela cuelgan sábanas de un edificio okupa con las frases: «Contra el racismo institucional. Policía asesina»; «no son muertes, son asesinatos».