De izq. a dcha., Iván, Ángel, Gema, Laura, Ricardo, Víctor y Udai
De izq. a dcha., Iván, Ángel, Gema, Laura, Ricardo, Víctor y Udai - MAYA BALANYÀ
DÍA INTERNACIONAL DEL ASPERGER

El triple reto de ser joven, parado y tener Asperger: «Somos un producto difícil de vender»

Los jóvenes con este síndrome se encuentran con el problema de encontrar trabajo con su limitación para la relación social

MADRIDActualizado:

Cuando se entra en la sala de trabajo de la asociación Asperger Madrid, se encuentra a varios chavales debatiendo animadamente sobre sus series de televisión favoritas. Acuden al taller con Gema, la trabajadora social que les enseña a manejarse en un mundo que no terminan de entender. Porque tienen ante sí un doble reto: encontrar trabajo sin tener experiencia -como millones de chicos y chicas- y, además, con la «mochila» de tener Síndrome de Asperger.

Este trastorno -mañana es su Día Internacional- está encuadrado en el espectro autista. Son extremadamente directos, dicen lo que piensan aunque pueda resultar «políticamente incorrecto». No se relacionan con los compañeros de estudios o trabajo porque, como señala Ricardo, «no me interesa la cháchara social». Encontrar trabajo solos es misión casi imposible: «Yo empecé a vender tarjetas, pero cuando el cliente me preguntaban qué defectos tenía, se los decía. A los tres días, me despidieron», comenta, con una impresionante voz que trabaja en la Escuela de Doblaje.

En la asociación reciben formación en habilidades sociales, muletas para poder defenderse en el día a día. De eso se encarga Gema, la trabajadora social: «Hacemos juegos de roles y ensayamos la solución de conflictos. Y también aprendemos a manejarnos con el transporte público, los bancos...», explica. La asociación ofrece a las empresas este colectivo, que a efectos de bonificaciones fiscales se consideran discapacitados.

Ellos se quitan un peso de encima cuando la empresa conoce su problema. «Si les dices que tienes Asperger, no lo entienden; y, si explicas que es una variante del autismo, eso no ayuda», comenta Ricardo: «Somos un producto difícil de vender». Gema asegura que son muy buenos como empleados por su extraordinaria capacidad de concentración. Ella mantiene contactos cada 15 días con la empresa para supervisar la relación laboral.

Acoso por «raros»

Udai, 25 años, trabaja digitalizando datos. «Estoy bien», afirma, aunque preferiría algo de «lo suyo»: Audiovisuales. Lo mismo que estudió Iván, 24 años. «El primer problema es la entrevista de trabajo»; y luego, esa catalogación como «rarito», que todos conocen ya desde el colegio: muchos afirman haber sufrido años de acoso. Víctor (19 años), el más joven, asiente.

A Laura (23 años) la diagnosticaron hace sólo un año, tras décadas de visitas al psicólogo. Ángel también lo sabe hace poco y cree que «es bueno que se sepa, para ir trabajando sobre ello». Laura no lo tiene tan claro: «Si, pero, ¿qué solución le pones?

La Consejería de Asuntos Sociales financia con 200.000 euros este programa de apoyo a la búsqueda de empleo, que desde su inicio ha logrado insertar laboralmente a 43 jóvenes, explica el consejero Carlos Izquierdo. También ha aportado 90.000 para el programa de asesoramiento. Ahora, se va a modificar el formulario de valoración de la discapacidad, para añadir a los cuatro tipos actuales -mental, física, psíquica o sensorial- las categorías «trastorno del desarrollo», «enfermedades raras» y «otros».