El mentalista Pablo Raijenstein, durante un espectáculo
El mentalista Pablo Raijenstein, durante un espectáculo

Susto en un espectáculo de mentalismo por una espectadora en trance

Una llamada a emergencias alertó de que una mujer no despertaba al término del show «Mentalismo en el cine», en el Palacio de la Prensa

MadridActualizado:

Dos semanas después de que una mujer tuviera que ser atendida por el Samur y posteriormente trasladada al Ramón y Cajal tras asistir a un espectáculo de mentalismo, son varios los interrogantes que aún planean en el aire. Según desveló ayer El Mundo, los hechos tuvieron lugar durante el show «Mentalismo en el cine», en el Palacio de la Prensa (Plaza del Callao, 4), cuando una llamada a emergencias alertó de que una mujer, entre el público asistente, no despertaba al término del mismo. «Los espectadores de alrededor se asustaron y alertaron al Samur», relata el mentalista Pablo Raijenstein, conductor de la función.

Dada la extrañeza del caso, además de la presencia de una Unidad de Soporte Vital Básico (USVB) y otra de Soporte Vital Avanzado (USVA), fue requerida una Unidad de Soporte Psiquiátrico (UPSQ), que una vez en la dirección señalada, encontraron a una mujer con una crisis psicosomática. «Los síntomas eran leves», confirman fuentes del Samur, que procedieron al traslado de la paciente para una mayor exploración.

Según constata Pablo Raijenstein a ABC, la persona afectada ya estaba despertando cuando llegaron las ambulancias. «Yo estuve en todo momento presente para tratar de tranquilizar a la gente», señala, recalcando que la práctica de la hipnosis no entraña riesgos. «Todo el mundo despierta. Lo único que te puede pasar es que tengas un poco de sueño», añade. Y recalca que hay que diferencias la hipnosis teatral de la hipnosis terapéutica.

Show interactivo

El mentalista explica, además, que la mujer participó en una sesión de autohipnosis colectiva que ofrece a todos los asistentes. «Mi espectáculo es muy interactivo. Este ejercicio es solo una parte, en la que doy una directrices para relajarse de tal forma que la gente quede hipnotizada», prosigue, dejando claro que «basta no seguir las pautas, para no ser partícipe del mismo».

Ante la alarma general desatada, Raijenstein aclara que la hipnosis es un proceso mental surgido a finales del siglo XVIII que «nunca ha entrañado riesgos». «Todo el mundo puede vivir un trance hipnótico viendo, simplemente, una película». Advierte, también, que en este caso concreto, la espectadora aquejada era una asidua al show. «Ya le pasó algo parecido en otra ocasión, pero ahí no fue requerida la presencia del Samur», termina.