Fachada principal del templo
Fachada principal del templo - ISABEL PERMUY

Santo Cristo del Olivar: Música y mística en la parroquia

El templo es, además, el prenoviciado de los Padres Dominicos en nuestro país

MadridActualizado:

En el corazón del viejo Madrid, calle Cañizares, 4, perpendicular a las de Atocha y la Magdalena, a espaldas de la plaza Tirso de Molina, encrucijada de culturas, pisos turísticos, anarquistas de primera y última hora, podemitas, feministas y demás, colores de inmigración y desarraigo, una pequeña iglesia por fuera se ha convertido en templo de referencia en las relaciones entre fe y cultura, música y mística, derechos humanos y razón secular y religiosa, piedad y letras. Convento de los Padres Dominicos y parroquia. Siempre es un placer conversar con los hermanos de hábito de Domingo de Guzmán y Tomás de Aquino, marco mental y lógica de la revelación, Madrid dominicano y Madrid profano. La parroquia del Santo Cristo del Olivar cuenta con una comunidad de religiosos, que es además el prenoviciado de los Dominicos en España, seis frailes con bastante buena media de edad, es decir, jóvenes entre los jóvenes. El párroco es el padre Carlos Robles y el prior el padre Javier Carballo, que además es el responsable de uno de los proyectos culturales más interesantes hoy en la capital de España, O_Lumen. Por aquí anduvo, y no hace mucho tiempo, mi admirado padre José Barrado. También viven en el territorio de la iglesia las Hijas de la Caridad de la calle de la Espada.

La parroquia del Santo Cristo del Olivar alberga algo de la gran historia del Madrid religioso. El antiguo oratorio del Olivar se remonta a los inicios del siglo XVIII y a la Congregación de los Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento. Un puntal de esa Cofradía fue el beato Simón de Rojas y un buen mecenas el Rey Felipe III. Mesoneros Romanos decía que «el edificio es bien pobre y modesto, pero la Congregación es notable». A finales del siglo XIX, dada la carencia de sacerdotes, el presidente de la Cofradía, don Ricardo Aparici, pensó en los dominicos para solucionar el problema de la capellanía. En enero de 1899 se establecen en la casa de los capellanes y le dan el nombre de Vicaría de Nuestra Señora de Atocha, además residencia en Curia provincial. El edificio actual data de 1910, año en que fue reconstruido bajo la dirección del arquitecto Enrique María Repullés y Vargas.

En el interior no nos podemos perder la escultura de Nuestra Señora del Rosario, realizada por Luis Salvador Carmona en el siglo XVIII, imagen procedente del antiguo Colegio de Santo Tomás, desamortizado en 1836. También es impresionante la escultura de Cristo crucificado, llamado del Olivar, obra de Manuel Pereira, de 1647. Por cierto que, junto con el Cristo, componían un calvario la Virgen y San Juan, destruidos durante la guerra civil. En esta larga historia hay que destacar el capítulo del martirio de los frailes, cinco de los once de la comunidad, en julio de 1936, beatificados por Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007. Esta iglesia fue erigida como parroquia en 1966.

Extenso programa de música

Su vida es una mano tendida a la cultura cosmopolita desde la tradición dominicana. Además de los cultos ordinarios, los sacramentos, la piedad de la Cofradía del Rosario, los grupos de la Legión de María, cursillos prematrimoniales, la escuela de teología y el catecumenado de jóvenes, movimiento juvenil dominicano, esta parroquia se caracteriza por un extenso programa de música y espiritualidad, que tiene su próxima cita el 18 de mayo con un concierto dedicado a la música y los misterios del rosario. No nos podemos olvidar de un dato: cuenta el templo con uno de los órganos más singulares de España. Un órgano de tubos polifónicos interiores, construido por la casa francesa L. Debierre de Nantes durante la primera década del siglo XX. De reducidas dimensiones, su fácil acomodo representó en su época una innovación tecnológica de estética romántica.

Cáritas es otro pilar de esta comunidad. Atiende a ochenta familias, cerca de trescientas personas, un buen número procedentes de Venezuela. En estrecha relación con la parroquia se ha abierto en local anejo el Observatorio de Derechos Humanos de la familia dominicana, una plataforma dedicada a la inmigración, que también se preocupa de la trata de personas. Los padres dominicos, desde antaño, predicadores de la gracia, del amor, de perdón, empeñados en ser polo de espíritu en una barrio alternativo.